La Llave de tus finanzas

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POR JULY DE SOSA

Recuerda usted la frase de “dando es como se recibe”. Aunque usted no lo crea eso es verdad; y la llave de nuestras finanzas tiene que ver con darle a Dios la parte que le corresponde me refiero al diezmo. Tema motivo de críticas, pleitos y divisiones, entre las personas que ignoran su significado.

Escuche a alguien decir que “lo último que se convierte cuando venimos a los pies de Cristo es nuestra cartera” de ser cierto, se debe a que muchos ignoran la promesa que hay al cumplirlo. Dios dejo escrita su palabra para que nos guíe y aclare temas que podrían resultar difícil de entender, el diezmo es uno de ellos. Respecto a este tema es importante entender que darlo es un mandato de Dios (una orden) y de no cumplirla estaríamos desobedeciendo uno de los mandamientos que cita: ¡No robaras! En el libro de Malaquías 3: 8-9 se nos enseña que cuando no diezmamos “robamos” porque nos quedamos con algo que no, nos corresponde.

Sabe usted ¿cuál es la medida del Diezmo? Es la décima parte de lo que recibimos, como pago por nuestro trabajo, o ganancias del mismo. Entregarlo es un mandato de Dios, no depende de sí, yo quiero, o no, darlo; sino en obedecer la palabra de Dios y reconocer que Dios no necesita mi dinero, ya que Él es el dueño de la plata y del oro. Lo que necesita es mi obediencia para que su palabra sea conocida en todos los confines de la tierra, para lograr esa misión las iglesias con sus misioneros predicadores; necesitan de ese recurso para avanzar y cumplir con el mandato de Jesucristo de ir y hacer discípulas a las naciones. ¿Sabía usted? Que hay una promesa ¡Maravillosa! Para quienes cumplen con ese mandato…Dios mismo abrirá   las ventanas de los cielos y derramará hasta que sobre y abunde. (Malaquías 3:10) Cumplir con mi diezmo garantiza mis finanzas. Esa es la razón por la que Satanás mete pensamientos equivocados respecto a este tema tales como: ¿A dónde irá a parar mi dinero? ¿Servirá para solventar los gastos de la iglesia, o los gastos del pastor? “Entre otros” esos pensamientos negativos nos mantienen alejados de la promesa de Dios y de nuestra solvencia económica. Para todas estas interrogantes existe una decisión como respuesta. Yo daré mi diezmo para no robarle a Dios. Para que su promesa se cumpla en mí. Ese es mi compromiso delante de Él. Y es problema de quien lo recibe si lo mal gasta dándole un uso inadecuado; porque escrito esta en aquel día este será juzgado.

En el libro de Corintios se nos enseña la actitud con la que debemos dar nuestro Diezmo: Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:7)

Sí, usted no diezma y sus finanzas no prosperan, este es un buen día para decidir no robarle más a Dios y cumplir con su Diezmo confiando en su promesa de cielos abiertos.

Recuerde Dios mismo es quien le dice que lo pruebe en eso Malaquías 3:10

                                           ¡FELIZ Y PRÓSPERA SEMANA!

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