Reflexión de fin de año

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Por: July de Sosa 

El año 2016, está a pocos días de finalizar, para dar paso a un nuevo año que traerá con él nuevas metas y desafíos para quienes tengamos el privilegio de vida para conquistarlo. Este mes de Diciembre es sin duda el más alegre de todo el año, por muchas celebraciones propias de este tiempo; y entre esas, las personales de metas alcanzadas y de procesos finalizados.

Pero también muchos debemos celebrar aquellas peticiones que han sido depositadas frente al trono de gracia y de las que aún no tenemos respuesta. Independientemente de cuál sea su petición y ruego delante de Dios quiero invitarle a que no olvide que su tiempo es perfecto. De cara a esa realidad usted lo único que debe hacer en ese, compás de espera; es seguir el consejo del Salmo 37:4-5. Deléitese, encomiende, y confié. Esa es la clave para alimentar una buena actitud en la espera.

Sí, su confianza está en el único Dios verdadero que hizo todo lo que existe en 6 días, y en el séptimo descanso. ¡Celebre! Porque ÉL, es soberano y tiene todos nuestros días en el hueco de su mano, y marcada ya, la hora de nuestra bendición.

El Salmo nos aconseja tener “deleite” que es igual a decir saborea, goza, disfruta. Ciertamente a nadie le gusta estar en tiempos de crisis. Y muchos al encontrarse en ese tiempo, desarrollan actitud equivocada y desgastan sus fuerzas renegando de su condición y victimizándose con las preguntas ¿Por qué a mí? ¿Por qué no a ese que es pecador? ¿Qué gracia tiene ser cristiano? Puntualizan diciendo: Para estar así, mejor no ser nada.

Esa actitud refleja una pobre relación con Dios. La biblia dice que esa relación es muy personal y es trabajo de cada quien alimentarla en todo tiempo, si estamos seguros del poder y Señorío de Dios podremos llegar a experimentar ese deleite en medio de cualquier adversidad como reflejo de nuestra plena confianza en Él…Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

(Isaías 26:3) La palabra dice siete veces caerá el justo y será levantado. En el camino del conocimiento de Dios tendremos cansancio, desilusiones, entre otras manifestaciones propias de nuestra naturaleza humana. Eso se debe a que vemos las cosas espirituales, bajo la misma óptica que las naturales; necesitamos mirar para creer; pero para avanzar y seguir confiando necesitamos ver con los ojos de la fe. Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

Otra porción de la palabra dice: Los que confían en Jehová son como el monte de Sion. Que no se mueve sino que permanece para siempre. Salmo 125:1. Sí somos creyentes en Jesús debemos conservar nuestra esperanza, y actuar por confianza, y no por emoción.

¿Recuerda usted al discípulo llamado Pedro? El no tiro la red por emoción porque sentía tirarla, lo hizo confiando en la palabra de su Señor Lucas 5:4-5.

En todo tiempo de espera tenemos que tener cuidado con nuestra alma, allí están nuestros sentimientos nuestro corazón del cual la palabra nos advierte que es “mentiroso” por esa razón no debemos de esperar sentir algo para actuar debemos caminar confiadamente con nuestros ojos puestos en nuestro Señor.

Quiero invitarle a que cuide de no recibir al nuevo año, lleno de emociones porque estas se terminaran cuando lo que espera tarde un poco más en llegar. Mucho menos confiando en sus propias fuerzas y capacidades, porque estas son limitadas.

Recibamos este nuevo año con confianza y expectativas en lo que Dios hará en nuestra vida, y en lo que nos permitirá alcanzar con nuestra valentía y esfuerzo.

No lo olvide…Deléitese, encomiende, y  confié.

¡Feliz año nuevo!

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