Las armas y la mitigación de la violencia

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Por: Pastor Mario Vega

La mayor parte de los homicidios en El Salvador se perpetran con armas de fuego. Su incidencia es superior a la media mundial que, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), es de un 40 %. Ese porcentaje varía de un continente a otro. Por ejemplo, en Europa solamente el 25 % de los homicidios se consuma con armas de fuego, en tanto que en el continente americano sube al 66 %. Pero en el caso de El Salvador, de acuerdo a la PNC, da un salto para alcanzar el 83 %. Ese hecho debería ser suficiente para hacernos reflexionar sobre el papel esencial que debe jugar el control de las armas de fuego en la mitigación de la violencia. Las armas son una constante que camina al lado de las dinámicas violentas, pero que no siempre es tenida muy en cuenta.

Un ejemplo de ello es el caso de Nicaragua que al hablar sobre su reducido índice de homicidios, pocas veces se menciona que entre los años de 2008 a 2013 la policía incautó más de 19,000 armas. Ese es, sin duda, un factor importante que ha hecho de Nicaragua el país menos violento del área.

Por su parte, El Salvador es el cuarto país de Latinoamérica con mayor circulación de armas solo detrás de México, Colombia y Brasil, que son los gigantes de la distribución y circulación de armas en la región. Peor aún, la cantidad de armas que circulan en esos países se ha mantenido estable o ha reducido; pero en El Salvador se duplicó en un solo año.

Nuestro país alcanzó, en 2012, el primer lugar en el mundo con la tasa más alta de tenencia de armas: 122 armas por cada 100,000 habitantes. Todo un escándalo si se tiene en cuenta que Estados Unidos, el país tradicional con mayor circulación de armas, apenas alcanzó un índice de 89 por cada 100,000 habitantes.

Frente a esos datos surge una pregunta lógica: ¿a mayor cantidad de armas hay más homicidios y más violencia? La respuesta con bastante seguridad es sí. Existe evidencia contundente que indica que efectivamente a mayor cantidad de armas, hay mayor número de asesinatos, ya sea que se hagan comparaciones entre países o entre ciudades.

Existen otras causas de la violencia pero la amplia disponibilidad de armas en nuestro país explica en parte por qué tenemos niveles inusuales de violencia.

Repetidas veces se ha mencionado que la violencia es un problema complejo que debe ser abordado de manera integral, acorde con ello, se debe desarrollar una estrategia efectiva para el control y reducción de armas en manos de civiles. Algunos componentes de esa estrategia deberían ser la declaratoria de vedas a la portación, esfuerzos policiales sistemáticos de ubicación e incautación, informar y sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados a las armas, campañas de entrega voluntaria, reformas a la actual Ley de Armas que facilita la obtención de permisos de tenencia y portación.

Por supuesto que si se lograra reducir la circulación de armas habría nuevos métodos para cometer homicidios, pero está largamente probado que los otros métodos producen más heridos que bajas efectivas. Contrario a las armas de fuego que producen menos heridos pero más decesos. Si decimos no a las armas, estaremos diciendo no a la muerte.

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