El temor a ser líder

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Por: Pastor Mario Vega

Eugenia fue parte de los primeros líderes de célula que capacité personalmente. Eugenia no faltó a ninguna de las reuniones de entrenamiento. Al final del curso les anuncié al nuevo grupo de líderes que próximamente les indicaría la célula que comenzarían a atender.

Unos días después Eugenia me buscó en mi pequeña oficina y se echó a llorar. Entre lágrimas me pidió que por favor no le diera una célula. Ella no se sentía capaz de ser una líder. Ella lloraba de una manera inconsolable, de manera que le dije que no se preocupara. Que si ella pensaba no tener las cualidades para ser una líder que no la obligaría a que lo fuera. Ella se tranquilizó y se retiró satisfecha. Pero, al día siguiente, Eugenia volvió a llegar otra vez llorando desconsoladamente. Ella me dijo que no había podido dormir la noche anterior. Que al decirme que no podía ser líder sintió como que era a Dios a quien le decía que no. Así que ahora sí estaba dispuesta a ser líder.

Ella recibió su célula y comenzó a ejercer su rol de lideresa. La gran sorpresa ocurrió un día domingo. Yo estaba en la entrada de la iglesia cuando vi llegar un autobús lleno de invitados. Al detenerse frente a la iglesia Eugenia fue la primera en bajar. Ella iba llena de alegría y me explicó que ese bus lleno de personas eran los invitados de su célula. Eugenia se convirtió en la primera mujer líder que llevó ella sola un autobús lleno de invitados a la celebración.

Ella resultó ser una excelente líder después de superar sus temores personales. Lo único que la limitaba era su propio temor.

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