¿Es pecado frustrarse porque Dios no contesta nuestro clamor?

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Por July de Sosa.

Mi hija de 16 años, me pregunto mamá ¿Es pecado enojarse con Dios cuando él, no contesta nuestras peticiones? La niña estaba interesada en gran manera por escuchar de mi boca, la liberación, o condenación a su pregunta. Al escucharla pensé que al igual que ella muchos incluyéndome a mí, hemos experimentado el enojo, o frustración, provocado por no recibir en “nuestro tiempo” la respuesta que de Dios esperábamos. Pero al final en el “tiempo de Dios” nos es dado a conocer el porqué de su “no” a lo que pedíamos, y comprendemos que él, todo lo tiene bajo su control y seguimos adelante confiando en su señorío. Pero habrá otros, que deciden alejarse del camino de Dios aferrados a su enojo y frustración, que irán de la mano con la amargura de su corazón.

Es mi deseo a esta hora poderle recordar algunos aspectos que pudieran estar deteniendo la respuesta de Dios para usted. Lo primero es estar seguros del poder de Dios, su palabra dice: El que se acerque a Dios debe de creer que él es real, y galardonador de los que le buscan. En ocasiones, podemos estar pidiendo, pero con duda…Y ninguno que dude vera la gloria de Dios.

Otros piden con fe creyendo, pero lo que piden no va de acuerdo al plan de Dios, y solo embelesara su orgullo. Algo que a menudo pasamos por alto es la visión panorámica de Dios, que ve nuestro presente y nuestro futuro. En esto me ayude para responderle a mi hija le dije: Sabias tu que Dios no tiene problema para darnos en el instante mismo lo que pedimos sin importar la magnitud de la necesidad expuesta. Pero él ha prometido darnos más sobreabundantemente de lo que pedimos y esperamos. Esa es la razón por la que él, no solo quiere complacer nuestro deseo y dar respuesta a nuestro clamor. ÉL, desea que aprendamos una lección que más adelante nos servirá mientras estemos en ese compás de espera además de conocerle más a él. Puntualice diciendo: Tú y yo, podemos acortar ese tiempo pidiéndole al Espíritu Santo, el discernimiento para escuchar la voz de Dios y aprender lo que está demando aprendamos.

Reflexionando en lo anterior conocemos que aunque nuestro razonamiento humano nos diga que Dios no escucha, eso es falso, Dios sí, escucha nuestro clamor por bajito que este sea. Y lo mejor es que mientras esperamos su respuesta, no estamos olvidados, él, está al lado nuestro sosteniéndonos y alentándonos, con su amor y misericordia.

El aspecto en el rostro de mi hija mudo, cuando le dije: No es malo enojarnos, ya que el enojo es parte de los sentimientos que Dios mismo puso en nosotros, para que se manifiesten dependiendo de la causa que los provoque. Lo malo está en que ese enojo se vuelva ira, porque la ira nos paraliza y turba nuestro entendimiento.

Tómenos aliento a esta hora y continuemos con la expectativa de lo que Dios hará en su tiempo, y abrasemos la preciosa verdad de que  usted y yo somos creación de las manos de Dios, y puedo asegurarle que él, pensó en todo cuando decidió obsequiarnos la vida, Dios conoce nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro. Sigamos descansando en su amor y cuidado para con nosotros. Recordando que Dios no, nos dará todo lo que le pidamos. Pero sí, todo lo que necesitemos conforme a sus riquezas en gloria.

¡Feliz semana para todos!

 

 

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