Mirad que nadie os engañe

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1980

Por: Pastor Javier Dominguez, Iglesia Gracia Sobre Gracia

Mateo 24 nos narra que los discípulos le preguntaron a Jesús cuáles serían las señales de fin del mundo y de su Segunda Venida, la respuesta de Jesús fue: mirad que nadie os engañe. ¿Por qué les da esta respuesta? Porque desde un inicio va a enmarcar el pensamiento de Mateo 24 y 25: que lo más importante al final de los tiempos (en el cual ya nos encontramos según la Biblia misma), no es saber la fecha de su venida, sino, no ser engañados con la mentira que se va a levantar contra la iglesia. Por eso, luego de responder, Jesús les dice que vendrían falsos úngidos que engañarían a muchos. Entonces ¿qué hacer mientras esperamos la Segunda Venida de Cristo?

Jesús responde la primera pregunta que le hicieron anunciando cuatro señales antes de su Segunda Venida: 1) angustia social a través de guerras y rumores de guerras; 2) desastres naturales, hambre, terremotos, 3) aborrecimiento a los cristianos y su evangelio; y 4) apostasía. En ese contexto de angustia y dolor es que Jesús vuelve a decir “serán levantados muchos falsos profetas y engañarán a muchos”. No es lo mismo que se levanten falsos ministros en tiempos de paz, que en tiempos de necesidad material. Porque en tiempos de necesidad la mentira es más facilmente aceptada.

Las señales que Jesús describe en este capítulo de Mateo son expuestas como ejemplos de la fuerza destructora de la mentira dentro de una sociedad, familia o persona. Lo que los terremotos hacen a una ciudad, hace la mentira a quien la cree. Jesús enseña que en los ultimos tiempos, más importante que saber cuando Él va a venir, es no dejarnos engañar con los destructivos falsos evangelios mientras le esperamos.

Lamentablemente hoy en día vemos ambas cosas: las señales en todo el mundo y la mentira de los falsos profetas y ungidos. En nuestro país es común escuchar a predicadores prometer con ligereza ser el año de la “cosecha”, de la “restitución”, “sanidad” o de la “paz”, cuando realemente no hay paz, ni sanidad, ni cosecha. Escuchamos el falso evangelio de la prosperidad, sobre la necesidad de pactar con Dios dándole dinero al predicador para que todo vaya mejor. Eso es una extorsión espiritual. Una estafa religiosa. Y mientras unos son estafados con estos falsos evangelios, en el día a día seguimos viendo muerte, dolor, delincuencia, pobreza y desolación.

Entonces ¿qué hacer? Jesús dice en el versículo 13 “Mas el que perseveró hasta el fin, éste será salvo.” Aquí perseverar no se refiere a salvación por obras, sino a perseverar en la verdad del evangelio del reino, el cual “…se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” (Mt. 24:14) Jesús responde así las dos preguntas iniciales, acerca de las señales y del cuándo sucedería.

Jesús nos enfoca que lo más importante en los últimos tiempos es no permitir ser engañados, y la única manera es perseverando en el evangelio de la gloria de Jesucristo. Si nosotros recordamos lo que apocalipsis 12 describe, observaremos que el furor del dragón dirigido al niño que luego fue llevado al cielo hasta su trono, ahora está sobre los descendientes de la mujer, es decir, sobre la iglesia. Satanás está dirigiendo su furor a través de la mentira, hacia los hijos de Dios. Su meta es engañar y su deseo matar. En este sentido, es que el evangelio se observa no solo importante, sino necesario.

La finalidad de la vocación de los redimidos es proclamar, aconsejar y enseñar el evangelio todos los días, a toda persona, en todo lugar, siempre. Y la finalidad de este evangelio proclamado es llenar la tierra con el conocimiento de la gloria de Jesús. Por tanto, el ejercicio de nuestra vocación no solo cumple el mandato de “mirad que nadie os engañe”, sino que glorifica a Cristo Jesús, Dios nuestro mientras lo hacemos. Si la mentira es el mayor peligro del creyente, el evangelio puro y santo es lo único que le evita caer en él. Soli deo Gloria.

 

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