No progresa una nación por tener cafés cool

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Por: Jonás Herrera

Ni progreso es lo mismo que progresista, ni conservador es lo mismo que retrasado, sin embargo hay una corriente que aglutina millonarios intereses que se esmera por vender esta imagen.

[Progreso] del verbo progredior avanzar, ir adelante. Es todo lo que representa un bien para la humanidad, seamos de derecha o de izquierda, ricos o pobres, azules, rojos o turquesas, seamos pro vida o contra esta.  Progreso conceptualmente es el desarrollo continuo, gradual y generalizado de una sociedad en aspectos económico, social, moral, científico, cultural, etc. Y nada tendría que ver con legislar a favor del aborto, la ideología de género o  el feminismo radical, ni tampoco progresa una nación por tener cafés cool.

[Progresismo] en cambio es una tendencia política donde sus seguidores los progresistas pretenden destruir el núcleo de valores aduciendo sobre estos la primacía de la libertad personal, para ello hay todo un movimiento que utiliza una dialéctica mentirosa pero cuidadosamente estudiada mismo que ha insertando palabras que ya hacen moda como: diversidad, enfoque de género, derechos reproductivos, inclusión, tolerancia, y muchas otras. Palabras correctas pero aquí entremezcladas con fines perversos.

No hay duda que todos deseamos avanzar y progresar.

Pero el progresista moderno vende una deformada idea asegurando que la única vía para que exista “progreso” es anulando derechos aunque estos sean intrínsecos del ser humano, para esto ha montado una campaña a suerte de nueva ola intelectual la cual es defendida por facciones cada vez más violentas e intolerantes, estas descalifican, se burlan y atacan pretendiendo eliminar a sus adversarios, “los conservadores retrogradas que se oponen al progreso”.

El doctor y padre de la genética moderna Jérôme Lejeune decía“la calidad de una civilización se mide por el modo como trata a sus miembros más débiles”  es el progresismo moderno el que por ahora parece tener más saña en hacer a la humanidad retroceder, como ejemplos: el triste caso en el progresista Reino Unido donde la justicia Británica está obligando a los médicos de Charlie Gard(1) desconectarlo del sistema que por ahora lo mantiene vivo en contra de la voluntad de sus padres, más reciente aún y otra muestra de este progreso retorcido  es la muerte de Alfie Evans(2) quién falleció luego que sus padres perdieran la batalla legal, siempre en el Reino Unido, a pesar que el Hospital Bambino Gesu, en Roma habría ofrecido un tratamiento que alargaría la vida de Alfie. Sin embargo enarbolando la bandera de “progreso” estas naciones practican una especie de eutanasia de estado y nuevamente utilizan un termino cool para tapar la atrocidad “Best interest” “Mejor interés” donde el estado sabría mejor que los mismos padres cuál es el interés máximo sobre la vida de su bebé, aunque este  sea matarlo anulando por decreto un derecho inalienable como es la vida. En verdad ¿es esto progreso?

El progreso es necesario y de hecho lo habido, si la humanidad no hubiera progresado no se hubiera avanzado tanto en derechos fundamentales como los de las personas de color, el voto y los derechos de las mujeres, leyes especiales sobre el medioambiente y avances científicos en todas las ramas, ¿Es acaso suficiente? obvio que no, falta mucho por hacer en el mundo y más en esta “aldea” llamada El Salvador, pero nada más alejado de la verdad que: para que exista progreso debemos renunciar a los principios y valores inherentes en el ser humano, idea que nos quieren vender foráneos con ínfulas de intelectuales“in” asegurado que nos llevarán a la nueva y “cool” tierra prometida.

Progreso, entonces, es tanto reivindicar y luchar por los derechos de las mujeres como progreso es luchar y reivindicar los derechos del no nacido, pero progreso no es, por ejemplo,  que el estado nos obligue a aceptar como verdad la auto percepción que una persona tenga de si misma aunque esta a todas luces riña con la ciencia, y está bien y su derecho individual es percibirse como mejor le parezca, pero el estado no nos debe obligar a que le aceptemos jurídica y socialmente así. El hecho que yo me auto perciba como Pinocho no quiere decir que usted me va aguantar mis mentiras, y menos cierto es que la nariz me vaya a crecer. Progreso siempre trata que el ser humano avance, pero no se puede avanzar sin respetar la esencia y la verdad de lo que somos.

Progresistas “Cool”

Pero resuenan en las calles, en los medios y en la política una turbamulta de mensajeros que ha sido enviada a las “aldeas atrasadas” llegan desde ciudades piki, influyentes, importantes y dinamizadas haciendo creer que lo son por estar abiertos a aceptar verdades aunque estas se enfrenten visiblemente con la moral objetiva, y aunque el progresismo como ideología política no está claramente definida tiene sus precedentes desde la Revolución francesa, el progresismo, como tendencia política tomó forma de las luchas contemporáneas por los derechos civiles y políticos que dieron vida a movimientos sociales como el feminismo, el ecologismo, el laicismo y la sexodiversidad, entre otros. Es decir, su interés no es el humano como ser, lo son intereses políticos para la obtención del poder.

Yo también crecí en una pequeña “aldea” en las afueras de San Salvador, salí y conocí otros lugares, al verlos comprendo lo fácil que es dejarse llevar por lo que los progresistas de estas tierras de primer mundo dicen sobre lo que es progreso, esperan que al ver su desarrollo económico innegable pensemos y actuemos del mismo modo en cuanto a la supresión de valores y que nadie los cuestione. Y aunque no fue rápido sino producto de una profunda reflexión, caí en la cuenta que estas perspectivas no son las mejores si para abrazarlas debo abandonar los principios y valores que deben seguir manteniendo la familia y la sociedad,  afortunadamente para muchos salvadoreños esta acción es la correcta y la liberadora.

Bien lo dijo el filósofo y escritor colombiano: Nicolás Gómez Dávila “El progresista cree que todo se torna obsoleto menos sus ideas”

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