Cuidados básicos del recién nacido. (Parte 1)

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La llegada de un nuevo miembro en la familia, es de las mejores emociones que como padres podrán percibir en sus vidas, esa primera vez cuando conocen al amor de sus vidas que por nueve meses estuvieron esperando e imaginado como seria al salir. Que amaron desde antes de conocerlo, y que percibían su vida sin tocarlo físicamente.

A los padres primerizos podría causar cierta ansiedad, ya que un bebé no viene con manual incluido, y aunque su mundo se pondrá de cabeza, y tendrá un giro de 180°, no existirá en su vida mejor recuerdo que llevaras siempre como el día en que se convirtieron en padres.

Aunque cuidar a un pequeño de no más de 50 cm y unos 3 kilos de peso, pueda intranquilizarlos, guaren la calma eses pequeño es más fuerte de lo que aparenta ser.

Acá están algunos aspectos básicos de debes conocer de ese nuevo ser en tu hogar.

  1. Sueño.

El sueño de los recién nacidos sigue un patrón muy irregular, pueda ser que el de ustedes no duerma igual al sobrino que tenga la misma edad; es habitual que se despierten cada pocas horas, aunque no siempre las mismas; hasta que pasen unas semanas. En cualquier caso, lo normal, o promedio, es que los bebés duerman mucho, hasta 17 horas repartidas a lo largo del día.

Sin prisas, el pequeño irá regulando sus horarios, que casi siempre estarán relacionados con sus tomas (dormirá casi siempre después de éstas y se despertará cuando le toque la siguiente). Por eso, no conviene intentar imponerle horarios determinados. Él solo aprenderá a dormir.

Lo que sí le ayudará a ir estableciendo un patrón de sueño más regular es seguir unas rutinas desde los primeros días. Procura que sean diariamente, más o menos, a la misma hora: su hora del baño, su paseo, la canción de la noche

  1. El llanto.

Es una de las reacciones que suele alarmar a los padres primerizos. Un sollozo desconsolado parecería ser algo crucial; sin embargo, la mayoría de las veces responderá a sus necesidades cotidianas: hambre, sueño, incomodidad por el pañal. Con el tiempo aprenderás a descifrar sus lloriqueos, pero hasta entonces conviene probar con todo: ponerle al pecho por si tiene hambre, verificar que su pañal esté limpio o ayudarlo a dormir colocándolo en su postura del o de lado en su cuna. El llanto del recién nacido es normal, es su única forma de comunicación con el mundo, por lo que es natural que lo utilice para casi todo, incluso por una mínima molestia. Cuando es más enérgico y no cesa, puede tratarse de los habituales cólicos del lactante, los cuales suelen aparecer desde los primeros días.

  1. Alimentación.

A qué hora debe comer, cómo saber si se quedó con hambre, etc., son algunos de las dudas más comunes de las mamás primerizas. Una vez más, va a ser el bebé el que marque los ritmos y cantidades, por lo que en tus manos solo está el ponérselo fácil.

La subida de la leche suele ocurrir a partir de las 48 horas posteriores al parto, pero antes la madre alimenta al bebé con el calostro, rico en proteínas, el cual ayuda a aumentar sus defensas.

La mayoría de los recién nacidos buscan el pecho de mamá y succionan en las dos horas siguientes al parto. Pero para que esto ocurra habrá que darle la oportunidad y su tiempo: para amamantarlo lo mejor es ir sin prisa y dejar que solito vaya buscando el pezón. Si la piel de mamá y bebé están en contacto y ambos están tranquilos, la tarea resultará más sencilla

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