El gallo

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Mateo 26:34 “Jesús le dijo: En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”

¿Por qué Jesús utilizó al gallo como advertencia de la negación de Pedro? ¿Qué tiene ese animal para que el Señor lo haya puesto como un aviso para su discípulo? ¿Qué sabía Jesús sobre esta ave que no sabía Pedro? Bueno, Jesús es Dios y él estaba en Génesis creando a los animales. Y entre ellos estaba el famoso gallo.

Según los estudiosos del tema, el gallo es el único animal que sabe diferenciar entre la noche y el día. Su canto es anuncio de la aurora. Está diseñado para avisarle al hombre que ya va amanecer. Es más, el gallo canta aun antes que el sol haga su aparición. Es decir, canta minutos antes que amanezca. Es una maravilla de la creación.

Cuando Pedro estaba jurando que no iba a negar a su Maestro, él le advierte: “Pedro, te aviso que el gallo va a cantar antes que amanezca en mi Vida. Tú no crees que yo voy a resucitar. El gallo sí. Él sabe que después de la noche viene el día. Este animal, Pedro, cree más que tú que la noche no es para siempre, que siempre habrá un nuevo amanecer. Y con su canto te estará avisando que no te desesperes, que tal como lo prometí, luego de unos minutos de oscuridad vendrá la Luz nuevamente al mundo”.

¿Qué nos parece?

Todos pasamos por momentos de oscuridad. ¿Quién de nosotros no hemos pasado instantes de oscuridad? ¿Momentos difíciles? ¿Momentos en que parece que el túnel de la angustia nos absorbe y nos engulle la duda y parece que amenaza nuestras vidas y nuestra fe? Pero el aviso de Jesús es: no nos concentremos en esos momentos porque después tendremos momentos de luz. Es cierto, hemos tenido periodos en que una nebulosa nos envuelve, pero también pasamos momentos de alegría, momentos de claridad, momentos de paz. Ha habido  periodos en que parecía que las tinieblas habían puesto su poder sobre usted, pero también ha habido momentos de buenas noticias. ¿No es cierto?

Y es posible que en estos momentos en que están leyendo este artículo, alguno de ustedes se encuentran en el período en que el gallo tiene que cantar porque están batallando contra la oscuridad, los retos, los desafíos y dificultades que la vida les presenta. En estos momentos hay que tener una fuerza extra para no dejarse atrapar por esos sentimientos disfuncionales cuando llegan a tocar la puerta de su alma.

Solamente sepa que si su mundo interior es más fuerte que su mundo exterior, esos momentos de retos y conflictos tienen su fin cuando en algún lugar un gallo este cantando para anunciar que la aurora ya viene, que el nuevo amanecer para su dolorido corazón está por llegar. Solo trate de afinar su oído para escuchar el canto de esa ave para creer que para usted también hay una nueva luz para alumbrar las tinieblas que han amenazado su alma.

¿Quién es entonces una persona sabia?  Es una persona que aprende del gallo. Y ¿qué cosa aprendemos de ese animal? Aprendemos que la oscuridad es solo temporal, que es un mal momento que ahora estamos viviendo pero que pronto pasará. Esos momentos de dolor que esté atravesando su alma es solo temporal, que estos días de turbulencia no serán así para usted todo el tiempo.

Ya viene la aurora, viene la luz, el sol también está por salir para usted que lee estas líneas.

Quizá este año que está por terminar ha sido difícil para algún lector. Quizá ha sido duro. No llegaron las promesas que esperábamos se cumplieran en nuestro hogar o en la vida de nuestros hijos. Posiblemente el matrimonio atravesó acantilados peligrosos y el abismo amenazó con engullirlos a ambos hundiéndolos en una sensación de soledad y abandono. Es cierto, fueron momentos negros. Momentos en que ni un lucero brillaba en su horizonte. Pero ya están pasando. Solo quedan unos días para terminar este año y pronto vendrá uno nuevo. Y con él, la esperanza de un nuevo amanecer, la aurora viene pronto y el gallo estará anunciando con su canto matutino que la Luz pronto alumbrará su vida, su matrimonio y su fe.

“Levántate y resplandece porque ha amanecido tu luz”, dijo el profeta. Solo créalo. Créalo por favor porque eso me ayudará a creerlo también para mi propia vida. Porque yo también necesito escuchar el canto del gallo para no negar a mi Maestro.

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