¡Bienvenido año nuevo! Adiós para siempre año viejo.

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POR JULY DE SOSA 

El año en curso agoniza ya, dando paso a la alegría que produce recibir uno nuevo. Las expectativas florecen, y los buenos deseos de un ¡feliz y próspero año! se comparten entre familiares, amigos, vecinos etc. La alegría en la mayoría se percibe en todo lugar, en acciones de bondad y saludos alusivos a la época, intercambio de regalos, compartir la mesa, “entre otros”. Considero el aprovechar este buen tiempo con excelente viento, haciendo una pausa en nuestro caminar diario para despedir como se merece el año 2018, y para decir con todas nuestras fuerzas y absoluta conciencia ¡Bienvenido 2019! Pero ¿Cómo se despide un año viejo? Y ¿Cómo se recibe un año nuevo? Así, como cada uno de nosotros somos seres únicos con propias ideas y preferencias, de igual manera cada uno, cierra y comienza los ciclos de los años a su propia manera. Me permito darles una idea a considerar disponible para todo aquel que desee, resultados diferentes en este nuevo año.

¿Cómo se despide un año? Con un simple pero decidido “adiós para siempre” nada más dañino para el ser humano, que estrenar un nuevo año que es igual a decir nuevo ciclo, cargando cosas del pasado, que le impedirán remontarse a sus alturas y fructificar rebosantemente en sus hechos. El apóstol Pablo dijo: Hermanos míos yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta adelante, prosigo a la meta (Filipenses 3:13)

Olvidar es la acción de una decisión, para dejar ciertamente todo lo que queda atrás debemos decidir hacerlo, solo entonces podremos extendernos a lo que esta adelante.

Eso es precisamente lo que Dios hizo y hace a diario con aquellos que creemos en su existencia y poder…Yo, soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43:25. La mejor manera de despedir el año es olvidar todo lo que nos causó algún tipo de perdida; personales, laborales, sentimentales, de tiempo, confianza en ti mismo, o la más peligrosa de todas “la pérdida de confianza en Dios” Debemos de reconciliarnos con nosotros mismos y por amor a nosotros, renunciar a recibir el nuevo año con algún tipo de carga del pasado. Tal y como Dios lo hace con nosotros, “por amor así mismo”

¿Cómo se recibe un año nuevo? ¡Libres del pasado! Expectantes y alegres, por lo que nos espera, con agradecimiento y metas trazadas a cumplirse en los 365 días que tenemos por delante, sin descuidar las demás metas a lo largo de nuestra vida. Recordemos Dios nos presto la vida para aprovecharla disfrutando y desarrollando los dones y talentos en cada uno.

Es mi deseo que este día cuando el reloj marque las 12: todos despidamos el año con un hasta nunca. Y a viva voz gritemos ¡Bienvenido 2019!

¡Shalom aleijem! La paz sea con nosotros.

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