NO TEMAS

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Gènesis 46:3 “Y El dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas…”

 Es cierto. Todos tenemos temores. Todos tenemos miedos. El futuro es algo que siempre le ha inquietado al ser humano. ¿Seguiremos sanos el próximo año? ¿Tendremos lo suficiente para pasarla bien? ¿Habrà salud en nuestros cuerpos y en nuestra familia? ¿Tendremos el pago de los compromisos que hemos adquirido? ¿Tendremos trabajo…?

 Estas y muchas preguntas más inquietan nuestras vidas. Y es que cada principio de año siempre vienen a la mente estas interrogantes que nos hunden el estómago, nos hacen entrar en una vorágine de dudas y aflicciones imaginarias.

 No se asusten ni se avergüencen, queridos lectores de esta columna. Es normal. Vivimos en un mundo de aflicciones. Jesus nos lo advirtió. Vivimos en un mundo lleno de sorpresas que de la noche a la mañana nuestra vida puede sufrir cambios drásticos. Un desempleo. Un cáncer terminal. Un hijo no esperado. Una deuda olvidada. Un amigo que nos traiciona. Un divorcio que ha estado pendiente en el matrimonio. Un adulterio inesperado. Un dolor que no esperábamos. Un hijo que se droga. Una hija que se va con el muchacho de la cuadra.

 Todo eso es parte de la vida. No lo podemos evitar. No hay paraíso en esta tierra llena de gigantes que hemos de vencer cada dìa, cada mes y cada año. El próximo año traerá sus propios gigantes y debemos estar preparados. Pero no podemos evitar cierto temor.

 Hoy mismo hay alegría en muchos hogares porque estamos a punto de terminar una jornada. Pero todo fin también tiene un principio. Y a pocos días se abrirá la puerta para entrar a una nueva experiencia. Y eso causa cierta inquietud. Cierto temor. Y todo porque no conocemos el final. Eso no nos toca a nosotros. Y dejárselo a Dios también es un poco arriesgado porque El no nos dice como serà. Solo nos dice: “No temas”.

 Eso fue lo que vivió Jacob en el pasaje que leímos arriba. Tiene miedo de ir a Egipto en donde lo espera su hijo José. Y tiene miedo por muchas razones. Una de ellas, -creo yo-, es que sus hijos, quienes nunca han visto el oropel, la inmundicia, el pecado y las tentaciones de Egipto se puedan enamorar de esa tierra. Siempre han vivido en Canaan. Un desierto. Nómadas. No han vivido en casas sino en tiendas. Siempre han dependido de la Mano de Dios. Pero ahora su hijo José lo llama para ir a una tierra que depende de un río. Que depende de un Faraón. De gente que no conoce a su Dios ni le honra. Adoran los sapos, las cobras y muchos otros animales. Jacob tiene miedo de que sus hijos se acostumbren a ese paganismo que deja de lado al Dios verdadero. ¿Tiene razón Jacob? ¡Sì, sì tiene razón!

 Como usted o como yo. Esos son los temores que nos asaltan antes del mes que viene. Pero ineludiblemente tenemos que ir. No podemos quedarnos en este 2018. Tenemos que avanzar. Tenemos que irnos y permitir que el Dios que nos acompañó este año también estará con nosotros el próximo 2019.

 Por eso nos dice: “No temas”. “Yo estaré contigo en tus dolores. En tus caídas y levantadas. Yo estaré contigo cuando tengas que pasar por valle de sombras y de muertes. Yo estaré contigo en tus dilemas, en tus dudas y en tus conflictos matrimoniales. Yo estaré contigo en tus fatigas, en tus éxitos y en tus fracasos. En tus momentos más difíciles y en tus momentos alegres.

 “No temas, Yo estaré contigo  en tus luchas y en tus desafíos, en tus circunstancias más difíciles que te rodearán y te harán creer que estas solo. Estaré contigo en momentos que no entiendas por qué suceden en tu vida. No temas, Yo estaré contigo incluso, cuando peques, cuando hagas algo que no me agrade, cuando pienses que te he abandonado. Yo estaré contigo aún cuando tenga que guardar silencio ante tus preguntas y dudas. No temas, Yo estaré contigo.  Estaré contigo cuando alguien te parta el corazón en pedazos y cuando tus lágrimas afloren a tus ojos. Verás que esas lágrimas se pueden convertir en perlas y tus llantos se pueden convertir en cánticos de alabanza porque Yo estaré contigo.

 No temas, Yo estaré contigo cuando tengas que pasar noches en vela a la orilla de la cama de tu enfermo. Yo estaré contigo en ese pleito con tu cónyuge y tengas que desesperarte porque no te sientes comprendida. Yo estaré contigo cuando sientas que todos te han abandonado. Cuando tengas que ver a tu hija empacando sus cosas porque se va a otros brazos. Cuando tengas días sin sol y noches sin luna. No temas, Yo estaré contigo. Estaré contigo para que tu clamor se convierta en versos de un poema que solo tú y yo podremos leer en el firmamento de tu vida… Entonces no temas.

Entren, queridos míos, el año 2019 les espera…


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