Disfrutar es la clave

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POR JULY DE SOSA 

En los primeros días del nuevo año muchos son los que revisan sus metas y propósitos a cumplir en el transcurso de los 12 meses que tenemos por delante. Las estadísticas muestran que entre los propósitos más comunes se encuentra el comenzar una dieta paradarle batalla al sobre peso, el esfuerzo por estudiar, vencer el temor a decir ¡si quierocompartir mi vida contigo! buscar una nueva oportunidad de trabajo entre otros. Llama mucho mi atención que “disfrutar” a menudo suele ser el más ausente, en la lista de propósitos, cuando debería de ser el primero, por la importancia que tiene para Dios el que disfrutemos nuestra efímera estancia aquí. Y no me refiero a lo que muchos entienden por disfrutar, que para ellos es vivir en modo de primero yo, segundo yo, y tercero yo. Me refiero a la complacencia del bien propio extendido hacia los demás en todo lo que hacemos. A este tipo de satisfacción se refiere Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis,hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.  

Cuando entendemos que hacedlo de corazón es lo que nos dará el éxito en todo, es cuando aprendemos a disfrutar realmente de nuestro trabajo como la oportunidad de desarrollarnos y de seguir aprendiendo y no solo como la fuente de nuestros ingresos, el ser contados entre los mejores estudiantes, no por una inteligencia nata, sino por nuestro esfuerzo y dedicación, aceptar nuestro estado civil cualquiera que este sea, si el de soltero, aprovechar ese tiempo para aprender a estar a solas y aprender a amarte tal y como eres, porque cuando cambies al de casado o casada, del amor propio que tengas darás a tu pareja y te servirá para cumplir el rol que te corresponde dentro de esa unión, si tu estado es el de viudo o viuda, te tocara alimentar más tu amor propio para terminar los proyectos que junto a tu socio o socia de vida establecieron, y seguir viendo hacia lo que está por venir. Lo común de cada estado civil, es “nuestro amor propio” porque nadie es el responsable de nuestra felicidad o desdicha, únicamente nosotros mismos.  El que disfruta está constantemente superándose a mismo, en todo tiempo, complacido en el suceso y el proceso, al mismo tiempo. El que puede pasarlo bien a solas, en su trabajo, con su pareja y amigos, vive motivado siempre, no así aquellos que en vez de disfrutar buscan la perfección, en todo y en todos, porque ¿Qué perfeccionista es feliz? Todos somos vasos de barro en proceso de formación, perfecto solo Dios.

Cuando disfrutamos todo lo que hacemos a pesar de nuestras debilidades, y aprendemos del error, tenemos satisfacción y expansión.

Satisfacción al ver lo logrado y la oportunidad de agradecer a Dios.

Expansión que surge de la capacidad de ver lo que nos falta e ir por ello, ensanchando nuestro territorio.

Continuemos así nuestro camino, hasta llegar a la cima de nuestras metas trazadas para el presente año.

¡Disfrutar es la clave para hacerlo todo como para Dios!

 

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