En nombre de la transparencia

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La Comisión Internacional contra la Impunidad en El Salvador (CICIES) es la propuesta de la ONU para investigar los casos de corrupción de manera integrada, articulada y con actores internacionales presentes en el país. El caso más cercano que hemos podido monitorear es el de Guatemala con la CICIG y todas las repercusiones que ha traído al sistema político de esa vecina nación, ocasionando una crisis que obliga a replantearse la manera de hacer política, pero sobre todo la necesidad de buscar justicia ante los escandalosos casos de corrupción que han salpicado a todos los sectores de aquella sociedad.

Como una promesa de campaña del candidato electo y con el hastío de una sociedad que ha escuchado tanto de corrupción quedando en la impunidad, ahora se perfila un posible camino para la creación de esta comisión también en nuestro país. Para añadir un dato de la encuesta revelada por el IUDOP en su boletín Año XXXII, No. 4 se pregunta a los entrevistados: ¿El Gobierno debería apoyar la creación de una comisión internacional que investigue los graves hechos de corrupción y crimen organizado en el país? Ante esta inquietud, el 91.9% de los encuestados respondió: “si”.

Recientemente, en el pleno celebrado por la Asamblea Legislativa, el partido ARENA ha expresado su anuencia para apoyar una posible aprobación para la instauración de este tipo de comisión. Como han expresado algunos analistas estamos pasando de una política ideológica a una política práctica. Pero más allá de lo que otros puedan pensar en ver a la CICIES como una forma de intervención extranjera, debemos considerar algunas cosas de suma importancia que se esperan en el futuro próximo:

  1. El pueblo salvadoreño espera una rendición de cuentas de lo que son las financias públicas, pues somos nosotros los que generamos esos ingresos para el gobierno. El dinero que manejan los funcionarios públicos es el dinero de los salvadoreños y las salvadoreñas, por ello se espera que su manejo sea auditado y explicado a quién genera esos recursos.
  2. Una investigación contra la impunidad tiene sentido, no solamente para distraer con casos que se vuelven “destape a la corrupción” si no en la medida que se cuenta con todo lo necesario para investigar, recopilar las pruebas necesarias y evitar la impunidad. Esto implica no solamente llevar los casos a sentencia sino también recuperar los fondos que son del erario.
  3. El Salvador necesita que de acá en adelante el manejo de los dineros públicos sea transparente, sin corrupción, optimizando los recursos para las necesidades que se enfrentan y estando dispuesto a no favorecer a ninguno por cercano, por amigo o por familiar que sea cuando es encontrado con prácticas ilícitas o de corrupción. Recordemos que para que haya corrupción se necesitan por lo menos dos grandes actores: el corrupto y el corruptor. ¿Qué harán los nuevos funcionarios cuando les toque enfrentar a aquellas personas que han venido acostumbradas a encontrar el precio de los funcionarios para hacer lo que desean? El desafío para el gobierno que tome posesión es triple: Investigar con todos los instrumentos que cuenta el estado los casos de corrupción, llevarlos a juicio hasta que se tenga sentencia favorable y se restituya los bienes al estado y, finalmente, evitar caer en las mismas prácticas de corrupción. Pues ahora se estará más atento a los diferentes movimientos que se haga del manejo de las finanzas del país.

¿Necesitamos una CICIES? Lo que necesitamos es que el dinero de la nación se maneje con transparencia, sin desvío de fondos, rindiendo cuentas claras y que cada funcionario no vea la oportunidad de su vida cuando deba ejercer un cargo para el servicio del pueblo salvadoreño. Si para ello contamos con esta Comisión Internacional como ayuda, está bien temporalmente, pero debemos aspirar a poder tener instituciones que nos ayuden a resolver bien nuestra problemática interna.

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