Mujer, rol, influencia e identidad

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Recientemente fuimos testigos de la celebración del “Día Internacional de la Mujer”, una oportunidad para reflexionar sobre el rol importante que la mujer tiene en nuestro mundo y buscar superar las desigualdades y abusos de las que ha sido objeto por causa de prejuicios o el machismo mismo.

Si embargo, debemos reflexionar hacia dónde nos llevará le “equidad de género” que ha dado paso a un feminismo radical en dónde cada vez más vemos “una victimización y exaltación exagerada de la mujer, y cultura de sospecha frente al varón al que se acusa de ser la raíz de muchos males.” ¿Hacia dónde nos conducimos? ¿Será que ahora debemos enfrentar un tipo de violencia social diferente?

Como Alianza Evangélica creemos que Dios es nuestro Creador y Él ha diseñado la familia con los roles de la mujer y del hombre claramente definidos y en la medida que los vivimos nuestra identidad se afirma. En una expresión de buscar la complementariedad y no la competencia, en diciembre de 1987 reunido el Concilio sobre la Masculinidad y Feminidad Bíblica (CBMW por sus siglas en inglés), en la ciudad de Danvers establecieron una Declaración de la cual quiero compartir en síntesis la sección que contiene diez afirmaciones en las cuales debemos meditar profundamente.

NUESTRAS AFIRMACIONES: (Para más información visite www.cbmw.org)

Basados en nuestro entendimiento de las enseñanzas bíblicas, afirmamos lo siguiente:

  1. Tanto Adán como Eva fueron creados a la imagen de Dios, iguales ante Dios como personas y distintos en su masculinidad y feminidad.
  2. Las distinciones en los roles masculinos y femeninos son ordenadas por Dios como parte del orden creado y deben encontrar el mismo sentir en el corazón de cada ser humano.
  3. El liderazgo de Adán en el matrimonio fue establecido por Dios antes de la Caída, y no fue un resultado del pecado.
  4. La Caída introdujo distorsiones en las relaciones entre hombres y mujeres.
    1. EN EL HOGAR, EL LIDERAZGO AMOROSO Y HUMILDE DEL MARIDO TIENDE A SER REEMPLAZADO POR EL DOMINIO O LA PASIVIDAD; LA SUMISIÓN INTELIGENTE Y VOLUNTARIA DE LA ESPOSA TIENDE A SER REEMPLAZADA POR LA USURPACIÓN O EL SERVILISMO.
    1. EN LA IGLESIA, EL PECADO HACE QUE LOS HOMBRES SE INCLINEN HACIA UN AMOR MUNDANO POR EL PODER O UN ABANDONO DE RESPONSABILIDAD ESPIRITUAL, Y A LAS MUJERES A RESISITIR LIMITACIONES EN SUS ROLES O A DESCUIDAR EL USO DE SUS DONES EN MINISTERIOS APROPIADOS.
  5. El Antiguo Testamento, así como el Nuevo Testamento, manifiesta el valor y la dignidad, igualmente altos, que Dios ha atribuido a los roles de los hombres y de las mujeres. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento también afirman el principio de liderazgo masculino en la familia y en la comunidad del pacto.
  6. La redención en Cristo tiene por propósito el quitar las distorsiones introducidas por la maldición.
    1. EN LA FAMILIA, LOS MARIDOS DEBEN ABANDONAR EL LIDERAZGO CRUEL Y EGOISTA Y CRECER EN AMOR Y CUIDADO HACIA SUS ESPOSAS; LAS ESPOSAS DEBEN ABANDONAR LA RESISTENCIA HACIA LA AUTORIDAD DE SUS MARIDOS Y CRECER EN SUMISIÓN VOLUNTARIA Y GOZOSA HACIA EL LIDERAZGO DE SUS MARIDOS.
    1. EN LA IGLESIA, LA REDENCIÓN EN CRISTO DA A LOS HOMBRES Y A LAS MUJERES UNA PARTE IGUAL EN LAS BENDICIONES DE LA SALVACIÓN; SIN EMBARGO, ALGUNOS ROLES DE GOBIERNO Y ENSEÑANZA DENTRO DE LA IGLESIA SON RESERVADOS PARA LOS HOMBRES.
  7. En todo en la vida Cristo es la autoridad suprema y guía para los hombres y las mujeres, de tal manera que ninguna sumisión terrenal — doméstica, religiosa o civil — implica un mandato a seguir a una autoridad humana que nos lleve al pecado.
  8. Tanto en los hombres como en las mujeres un sincero sentir del llamado al ministerio nunca debe ser usado para hacer a un lado los criterios bíblicos para ministerios determinados. Al contrario, la enseñanza bíblica debe permanecer como la autoridad para examinar nuestro discernimiento subjetivo de la voluntad de Dios.
  9. Con la mitad de la población del mundo fuera del alcance de la evangelización indígena; con un sinnúmero de otras personas todavía perdidas dentro de aquellas sociedades que han oído el Evangelio; con las tensiones y miserias de enfermedad, desnutrición, gente sin una casa donde vivir, analfabetismo, ignorancia, envejecimiento, adicción, crimen, encarcelamiento, neurosis y soledad; ningún hombre o mujer que sienta una pasión de Dios para hacer saber Su gracia en palabra y obras no tiene por qué vivir sin un ministerio recompensante para la gloria de Cristo y el bien de este mundo perdido.
  10. Estamos convencidos que la negación o el abandono de estos principios conducirá a consecuencias cada vez más destructivas en nuestras familias, nuestras iglesias y en la cultura en general.

Debemos meditar que hay al final del camino que hemos tomado y recordar que Dios, nuestro Creador y Padre, es quién dignifica a la mujer y al hombre de acuerdo con el plan y diseño que Él ha trazado. ¿Lo podemos ver?

Mauricio Castellón.

Presidente de la Alianza Evangélica de El Salvador.

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