En busca de la felicidad

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Recientemente en una reunión familiar mi hermano y yo, recordábamos nuestros juegos de niños compartiéndole a nuestras hijas que por fortuna no contamos con  tecnología alguna, lo que nos permitió dar  rienda suelta a la imaginación propia, creando todo lo que se nos ocurría con lo que teníamos en mano. La etapa de la niñez es sin duda la más poderosa de todas, ya que es en ella cuando un simple pedazo de palo, plástico, o cualquier otro material, se puede convertir en nave espacial, en tren volador, carro, o en lo que deseamos. Esto gracias a que en esa etapa la felicidad estádentro de nosotros, no existen límites por vergüenza al que dirán, somo nosotros mismos. Lastimosamente entre los cambios que experimentamos al “crecer de estatura” es que fácilmente somos engañados y arrastrados por otro tipo de sueños que nos venden como “felicidad” una casa grande, carro con extras, la mejor y más grande pantalla de TV, un Smartphone, etc. Obtener esto nos hace pensar que allí está la felicidad; olvidando que esta se encuentra en nuestro interior, y no en lo efímero del exterior. El sentimiento de felicidad es una decisión propia. Somos quienes tenemos el poder para sentirnos feliz aun en medio de circunstancias difíciles, como la falta de empleo, la pérdida de un ser amado, carencia de salud, escases económica, entre otros. Lo cierto es que Dios nos creó para que fuéramos felices y todo lo hizo perfecto en su tiempo; esta es la razón por la cual debemos de buscar la felicidad en nuestro interior ya que es allí donde mora Dios y él es la única fuente de miel que nunca cesará en nosotros, aun en medio de situaciones difíciles, contamos con la opción de sentirnos felices. No por lo que nos está aconteciendo sino más, bien, porque no estamos solos Dios está siempre con quienes lo reconocen y aman; la certeza de eso más la esperanza en lo que vendrá cuando ese mal tiempo pase, es suficiente para conservar nuestra alegría en todo tiempo. Habacuc declaró “Aunque la higuera no de renuevos, ni haya fruto en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijare en el Señor” ¡me alegraré en Dios, mi libertador!

Definitivamente la verdadera felicidad está en encontrar a alguien más grande que nosotros en nosotros. Vivir una vida con significado, tener un propósito claro por el cual estamos aquí, desarrollarlo y perseverar en ello, esto nos da un nivel de felicidad estable. 

Las circunstancias desfavorables siempre estarán presentes como parte de este mundo. Así lo afirmo Jesús “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad yo he vencido al mundo” 

No hay lugar más equivoco para buscar la felicidad que en lo inestable de lo exterior. Como en una relación de pareja, ya que nada dura para siempre y esta se esfumará en el instante que la relación se termine, por cualquier causa, e  incluso la muerte, o si en el dinero, igual mente volara si no lo tenemos. Considero importante esforzarnos en estar la mayoría de tiempo en “modo felicidad” que lo podemos lograr en la medida que fluyamos haciendo las cosas con pasión, eso nos ayudará a desarrollar sentimientos de bienestar en todo momento. Debe de ser por esto que Dios dice que hagamos todo como si fuera para él. Trabajar, practicar algún deporte, un tipo de arte, ayudar a otros, cocinar, etc. Si a nuestros hechos agregamos excelencia motivados por agradar a Dios, daremos vida al verso que cita “Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. (Mateo 6:33)

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