Dar por el placer de dar

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La palabra de Dios enseña que “Dando es como recibimos” esto es sin duda  la verdad que más cuesta aceptar por el simple hecho de no disfrutar la acción de dar, independientemente de lo que se nos demanda dar; la palabra dar es tan amplia como “la carcajada de un niño” y como creyentes seguidores de las huellas de Jesús, dar es un deber no una opción. Somos llamados a dar amor, consuelo, consejo, oportunidades, perdón, aceptación, paciencia, ofrendas económicas, etc. En el marco de esta realidad existen diferentes ideas fundamentales para dar con gozo, especialmente cuando de dar dinero se trata; me permito mencionar tres, para mostrar claramente que la actitud con la que damos es la que nos da placer al hacerlo. El consejo bíblico cita “no den con tristeza ni por necesidad porque Dios ama al dador alegre” dar por lastima o por necesidad, es una idea equivocada que considero debemos de cambiar, porque movidos por esto  nos privamos de sentir placer al hacerlo, ya, que, nos volvemos dependientes de la respuesta de los demás,  ejemplo de esto es cuando damos ayuda a alguien que ni siquiera nos agradece, eso cambiara el gozo que debió producirnos nuestra acción, por resentimiento y frustración; y hasta nos puede llevar a pensar “no ayudar a nadie nunca más” Pero si por el contrario  decidimos dar por el placer de dar. Esto lo cambia todo y se vuelve el remedio para anular la importancia de si nos agradecen o no, porque el gozo no lo producirá un simple “gracias” sino más bien la satisfacción de hacer lo que es bueno hacer. “Aquel que sabiendo hacer lo bueno no lo hace le es pecado” (Santiago 4:17)

El segundo, pensamiento para dar debería de ser… Daré de lo que yo he disfrutado tener. Alguien dijo “nadie puede dar de lo que no tiene” Jesús mismo nos dio de lo que él ya había disfrutado tener, una comunión con su padre y el amor para con todos. En lo personal considero que la clave para dar con gozo es la felicidad que produce el poder mostrar el amor que Dios nos da, con el amor que nosotros podemos dar a otros, porque ¿Quién podrá amar sin dar? Dios mostro su amor por la humanidad con el sacrificio de Jesús (Romanos 5:8)

El tercer pensamiento para experimentar placer al dar es dar, específicamente lo que alguien necesita, ni más ni menos. Esto nos ayuda a recordar nuestros límites de hasta donde nos corresponde ayudar a los demás en sus necesidades. Esta valoración, me parece necesaria y urgente, ya que nos guarda de cualquier tipo de manipulación que quieran hacernos dentro y fuera de la iglesia, familiares o amigos y en el peor de los casos un líder religioso, ya que ahora más que nunca, muchos de estos son señalados por abusar de la generosidad de los creyentes. Una cosa es dar por el gozo de dar, y otra muy diferente es permitir el abuso en nuestra generosidad.

Recordemos que es deber de todo creyente imitar los pasos de nuestro Señor y maestro. Dando a quienes necesiten algo de lo mucho que Dios nos ha dado, pero debemos entregarlo con alegría porque Dios ama al dador alegre.

¡Shalom!

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