¿Quién define los Derechos Humanos?

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Para muchos de nosotros los derechos humanos parecen ser algo bastante reciente. Promovidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial; muchos concebimos los derechos humanos como la obra de esta y otras organizaciones que los promueven y trabajan a nivel mundial por su difusión y cumplimiento.

Sin embargo, debemos conocer que el origen de lo que ahora denominamos como Derechos Humanos está en aquel que creó a los seres humanos: en Dios. La Biblia nos dice que los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y en esto reside nuestra dignidad, valor y propósito.  Por eso desde Génesis vemos la condena del homicidio (Gn 9:6). Más adelante, en los diez mandamientos y con mucho mayor detalle en la ley, vemos prohibiciones contra el homicidio, el robo, el aborto; así como indicaciones de cómo proveer al pobre y el trato hacia el extranjero.

Por tanto, como iglesia debemos estar atentos a que, lo que ahora se conoce como Derechos Humanos, sigan siendo lo que deben ser: una defensa de la imagen de Dios puesta en nosotros. No debemos estar ajenos a lo que ocurre en la actualidad, donde lamentablemente grupos minoritarios y lobys que atacan, tergiversan y promueven pensamientos e ideologías en contra de la imagen que Dios ha depositado en hombres y mujeres; exigen con violencia la legalización de sus prácticas de pecado y perversión, bajo la bandera de los llamados Derechos Humanos.

En nuestro país existe la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, una entidad de carácter permanente creada a raíz de los Acuerdos de Paz de 1992 que pusieron fin al conflicto armado. Esta institución nace con el objetivo de velar por la protección, promoción y educación de los Derechos Humanos en El Salvador.

De la misma manera que los Derechos Humanos fueron definidos y son sustentados por el Dios que nos creó, estos serán entendidos, defendidos y aplicados con la visión correcta, solamente por personas que conozcan a ese Dios creador y que consideren la Palabra de Dios a la hora de conducir y tomar las decisiones al frente de una institución tan importante en el país.

Por eso considero que, ya que estamos a las puertas de la elección del Procurador para la defensa de los Derechos Humanos, como hijos de Dios debemos pensar en apoyar para ese cargo a personas que lo ejerzan bajo los principios establecidos en la palabra de Dios, que no cedan ante la manipulación política, la agenda LGTBI, el lobby pro aborto y el crimen organizado. Necesitamos funcionarios que, a pesar de los costos que esto pueda tener (como ataques públicos y amenazas que ha sufrido la actual gestión), defiendan los derechos humanos de los salvadoreños con la visión y la perspectiva correcta; algo que la actual procuradora y su equipo de trabajo han logrado de forma sobresaliente, si lo comparamos con gestiones pasadas en los últimos 20 años.

Por eso los animo a que, como iglesia, nos mantengamos en oración por nuestras autoridades, por los candidatos y por las personas a cargo de la elección, para que con sensatez consideren la consolidación y continuidad de la actual gestión que procura los derechos humanos según el orden creado por Dios.  El Salvador necesita funcionarios públicos que velen por la vida, la salud, la seguridad, el respeto y bienestar de los ciudadanos de nuestro país; pero con el conocimiento y el temor en su corazón del único soberano, creador y juez de todas las cosas: Cristo Jesús.

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