El funeral de la fe

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Érase una vez, la fe llego a una iglesia y al entrar busco a alguien que se quisiera aferrar de ella, pero no lo encontró.  Unos lloraban por las situaciones difíciles que atravesaban, pero no tenían fe para creer en un milagro. Otros cantaban alabanzas de memoria, pero sin instinto real de adoración como para creer que estaban delante de Dios.  Otros decían amen en la predicación, pero con ausencia de certeza y convicción en lo que decía la biblia.  Y uno sentado en la esquina del templo creía con todo su corazón que recibiría un milagro ese día. La fe muy feliz se acercó a él y le presentó a Dios el riñón que estaba enfermo para que Jesús le diera uno nuevo. Así que el milagro ocurrió, en medio del cementerio de cristianos sin fe, ubo uno que no tomo ese culto como como rutina, sino que creyó que era la hora de su milagro.  Este hombre saltaba de alegría y danzaba de gozo por qué sintió la mano de Dios sobre si, operando el milagro. Los ujieres al ver el escándalo de este hombre llegaron a decirle al oído que se controlara porque estaba incomodando a los visitantes, el hombre sano le dijo a uno de ellos, que le solicitara al pastor  un tiempo para su testimonio pero la respuesta del pastor fue: “dígale que no podemos alterar el programa del culto, tenemos dramas, cantos especiales y muchos anuncios que debemos dar, pero el mes entrante le daremos un tiempo en alguna célula de la iglesia para que diga lo que tienen que decir”

El hombre se fue con su riñón nuevo y disfruto su vida con buena salud, pero la fe se fue triste de la iglesia al presenciar su funeral en vida. 

Jesús lloro junto con la fe en varias ocasiones en su ministerio terrenal, al ver la incredulidad de una ciudad no pudo hacer ningún milagro y al visitar a Lázaro que ya estaba muerto lloro porque no creían en su poder.  Mas que la muerte de lázaro era el funeral de la fe, ya que junto con lázaro sepultaron también la esperanza de una fe fervorosa.

Hay varias cosas que ya se están sepultando en las iglesias: la adoración en espíritu y verdad, la oración, el evangelismo, la comunión entre hermanos, y en casos peores la fe misma.

Pero la fe resucita cuando ves fe en todo, y cuando en todo lo que lees ves la palabra fe:

Cada vez que dejas de creer, estas poniendo la fe en un retro

Cada vez que te sientes auto suficiente y crees que no necesitas una oración o un milagro sepultaste la efervescencia de la vida cristiana.

Cuando entras en una rutina religiosa y asistes a la iglesia solo porque es costumbre perdiste el fervor de tu relación con Dios.

Si dejaste de creer en el poder de la oración dejaste de ser feroz en el mundo espiritual. Si te cansaste de esperar tu milagro simplemente dejaste de aferrarte a las promesas de Dios.  Así que nunca dejes de confesar lo que crees. Aunque por ello tengas que Ofender o afectar a otros.

Así que vuelve a fecundar tus sueños de esperanza y ponle fecha a tus proyectos. Se un cristiano fenomenal y no un simple feligrés que fenece cada semana que transcurre.

Cada mañana, mientras tomas ca, dale gracias a Dios, para fertilizar tu vida en Cristo. Pero ante todo nunca olvides que creer en Cristo es tu verdadera Felicidad, este es el verdadero festival de la fe.

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