Sin proceso no hay victoria

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Pelear en nuestras fuerzas, Es común que nuestras fuerzas se vean debilitadas después del paso del tiempo intentando avanzar y sentir que es complicado lograrlo, en ocasiones el camino se hace largo y pesado, la frustración, la ansiedad, la desesperación, la tristeza y el enojo son síntomas que florecen en medio de los desiertos de la vida, y en momentos se dejan acompañar de una pésima actitud, que incluso puede llevar a la depresión, que terrorífico suena esto, pero es un mal silencioso que ataca a muchos y el entorno no se da cuenta.

Los procesos se pasan solo, no es la regla, pero es la única forma que nos acerquemos a Dios, como un abandono de nuestra naturaleza, es fácil confiar en alguien o aquello que es visible, la razón no es muy amiga de la fe, son como los polos opuestos, eso no quiere decir que debamos ser imprudentes e insensatos en nuestro accionar y generar un abandono rotundo de planes o planificaciones que pueden abonar a mejores resultados, pero es necesario vivir cada etapa por dura que sea para poder tener los insumos necesarios para el porvenir.

El que se retira pierde, tirar la toalla, bajarse del barco, dar todo por perdido, abandonar sueños, darse por vencido, no son simples frases, más bien son el pan de cada día en muchos entornos, solo que se esconden debajo de máscaras para no ser despreciados y tildados de derrotados, por ser la respuesta de muchos ante alguien que está necesitado de una mano amiga o de una historia o testimonio de alguien que pasó por ahí y lo ha logrado.    

El disfraz de las apariencias, la genuinidad es elemento carente en una sociedad que se esconde detrás de muchos disfraces, la mala interpretación que cada quien es amo de su propio destino al más viejo estilo tirano, siendo títeres de una sociedad que marca estándares y establece parámetros, que cualquier falto de identidad cae en sus garras y se endeuda hasta lo sumo por mantener las apariencias, por sentirse parte de un sector o grupo en específico, aunque esto represente abandonar su esencia.

Todo en la vida requiere proceso, TODO, no existe absolutamente nada que no sea el resultado de un proceso. Pero si deja de pelear en fuerzas propias y se comienza a generar dependencia de Dios, si se entiende la soledad no como enemiga sino como consejera para interiorizar de que estamos hecho, cuáles son nuestras raíces y cuál es el camino que se debe trazar, será una herramienta muy útil, si se comprende que los caminos de la vida no son de ida y vuelta sino que solo son de ida y que no se puede dar marcha atrás en el tiempo entonces comprenderá que no se puede cantar retirada y que la única alternativa es continuar hasta ver la luz al final del túnel y si se desliga de un falso yo, de vivir alejado del que dirán por el que debo hacer, si se abraza la genuinidad y cambia de actitud derrotista por una de victoria entonces será libre y podrá decir: Benditos procesos, saldrá avante de cualquier circunstancia.   

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