¿Por qué se han reducido los homicidios?

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Por: Pastor Mario Vega /Misión Cristiana Elim

Sin lugar a duda que los homicidios han descendido en El Salvador en los últimos dos meses. En julio el promedio diario fue de 5 y, en lo que va de agosto, es de 4. Esa es una buena noticia que no se vivía en el país en los últimos años y es solo comparable con el proceso de pacificación llamado popularmente «la tregua» que se desarrolló entre 2012 y 2013. Pero, además, de acuerdo con la FGR, las denuncias de desapariciones también se han reducido de diez a siete diarias. Son muy buenas noticias que significan vidas únicas, sobre todo de jóvenes, salvadas y libradas de la dura incertidumbre de verse desaparecidas. Mucho dolor que se ha evitado.

Precisamente porque la reducción de homicidios es una noticia tan alentadora y esperanzadora es que se debe indagar en lo que la ha hecho posible con el propósito de darle sostenibilidad y profundizarla. La razón que se aduce en la publicidad electoral del ejecutivo es que se trata del resultado de la implementación de lo que se ha llamado el Plan Control Territorial. Lo extraño es que los homicidios han descendido tanto en los 16 municipios donde se ha implementado el Control Territorial como en los 246 donde no se ha hecho. Incluso en el mes de junio los homicidios se redujeron mucho más en los municipios sin el Plan Control Territorial. Fue hasta julio cuando la reducción fue mayor en los 16 municipios seleccionados. El conjunto de estos elementos hace pensar que las razones para la baja homicida se deben buscar fuera del Plan Control Territorial.

La otra razón aducida por el director de la PNC, Mauricio Arriaza, sobre el despliegue policial en el territorio nacional es algo que se ha mantenido sin mayor alteración por muchos años y no es una variable que pueda aportar a la explicación del fenómeno. Entonces ¿por qué se han reducido los homicidios? Desde la perspectiva cristiana la esperanza nos induce a soñar con que se trate de una reflexión por parte de las pandillas en la que han comprendido que no tiene sentido continuar añadiendo dolor y sufrimiento a los pobres del país. Que han decidido desmontar su estructura de muerte y desarticular sus redes delictivas, como en varias ocasiones lo han manifestado a periodistas. Esa es la esperanza cristiana.

Pero, si así no fuera, es deseable que el gabinete de seguridad conozca la auténtica razón. Sea cual sea, se trata de una ventana de oportunidad que se ha abierto de una manera que no se daba desde hace 7 años. Oportunidad que debe aprovecharse para la reconstrucción del tejido social. Pero, el tejido social no se reconstruye sin los elementos que componen lo social: escuelas, asociaciones, municipalidades, gremiales, universidades, iglesias, directivas comunitarias, etc. No es posible fortalecer el tejido social sin invitar a la sociedad a sumarse a un esfuerzo tan loable. Como muchas veces se ha dicho: la violencia es el resultado de cómo la sociedad está estructurada. El ejecutivo solo no podrá resolver un problema en donde la voluntad social juega un papel esencial. No hay duda de que el ejecutivo debe asumir el liderazgo, pero un liderazgo para convocar a las diferentes expresiones sociales para contribuir a que la reducción de los homicidios se sostenga con transparencia en tanto se comienza a trabajar en serio para desmontar las causas de la violencia.

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