“Cabalgando por la vida con sabiduría”

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Un caballo puede avanzar de diferentes maneras, y las más conocidas son las denominadas: marchas al paso, al trote o al galope.

Marcha al paso es un avance lento y tranquilo donde el jinete y caballo pueden caminar durante horas; al trote significa que se desplaza a velocidad moderada  y es adecuado para afrontar terrenos abruptos; al galope es una marcha de carrera el cual el paso es más rápido.

Con este cafecito que vamos a compartir juntos quiero llevarte a una reflexión que a mí en lo personal me sirve mucho y es: Cuantas veces me he repetido a mí misma no tengo tiempo para hacer “x” cosa o “y” cosa.

Un día cualquiera pero no menos importante que otro, porque absolutamente todos los días son hermosos e importante, me desperté y ya estaba estresada, ni siquiera me di el tiempo que me regalo todas las mañanas para sentarme en la pequeña terraza de mi casa, apreciar la naturaleza, ver jugar a mi perrita Candy, una bella labrador color blanco, con un café y hablar con Papá Dios para agradecerle por sus nuevas misericordias de cada día y por el don tan preciado de la vida, además de poderle decir cuanto lo amo y que lo necesito y ese momento especial tan mío con papá de las mañanas, ese día ni siquiera lo hice, porque “NO TENIA TIEMPO”,  tenía tantas cosas que hacer ese día tanto de trabajo secular, ministerial y compromisos familiares, que según yo cada minuto no podía perderlo.

Rápidamente me bañe, me vestí con lo primero que encontré, apenas me arregle y en mi cabeza rondaba y rondaba todo lo que tenía que hacer, y entre en ansiedad que no alcanzaría hacer todo los compromisos planificados para ese día.

Iba manejando para mi trabajo, apurada, y sentía que todo estaba en contra, semáforos que no se apuraban a colocar la luz verde para pasar, corría el vehículo y me detenía en el próximo semáforo, el teléfono insistente no dejaba de sonar, todavía tenía que pasar a echar gasolina, me dije a mi misma me comprare un café en el camino y después me decía mejor no me quitara el tiempo, cuando en un de repente en la carretera vino a mí mente una palabra que había leído en la Biblia “todo tiene su tiempo”, haciendo que eso cambiara mi forma de pensar de manera instantánea, recuerdo que me hice a un lado de la carretera que conduzco a mi trabajo y dije Papá esto me pasa porque no he hablado contigo esta mañana para que seas tú el que conduzcas mi día, comencé a discernir que todos los días sin excepción tiene 24 horas y la semana siete días.

Continúe manejando ya más tranquila y dije debo ordenarme en los tiempos, ya que como siempre digo: “Ya no tengo tiempo para perder el tiempo”, el cual es el tema del cafecito 10 de mi libro “ORDENANDO LOS JUGUETES TIRADOS”;  y comencé a pensar que es lo más importante que tengo que hacer a lo menos importante y le dije a Papá ayúdame a ser buena administradora del tiempo que tú me regalas, necesito sabiduría.

Comencé a entender que para todo hay tiempo, pero debo dárselo a lo más importante a lo que realmente necesita mi tiempo, fue así que llegue a la noche a la casa me senté en la pequeña terraza de mi casa ya no con café sino a disfrutar un yogurt  y le dije a Papá gracias por la lección que me enseñaste hoy, que lo primero es lo primero y lo primero eres tú, ese cafecito por la mañana contigo no puede faltarme porque es ahí donde te entrego el control de mi vida, renuevo mis fuerzas, y haré tal cual tú me lo indicas en orden de prioridades. Al final del día cumplí mis metas con más tranquilidad y menos estrés porque solté las riendas y se las entregue a Dios.

Ese día aprendí que todo tiene su tiempo.  Y es lo que quiero compartirte con este cafecito ”cabalgando por la vida con sabiduría”, es que cada objetivo trazado debajo del cielo tiene su tiempo señalado y yo debo discernirlo para no emplear ese tiempo en otra cosa que no sea prioritaria para cumplir mis metas y objetivos.  He entendido que el tiempo es algo que Papá creo y yo no puedo acortarlo o hacerlo más largo y menos estirarlo a mi antojo, sino que cada mañana debo pedir SABIDURIA de lo alto para saber usarlo. 

A partir de ese día, cada mañana en mi primer cafecito con Jesús le presento mi agenda a Papá y le pregunto:  “Qué es lo que quieras que hoy haga, Papá?”.

Te invito que a partir de compartir este cafecito conmigo pongas en práctica ese momento preciado cada mañana al amanecer, porque El ha dicho que nuevas son sus misericordias cada mañana, además  nos ha dicho que basta su gracia,  que no nos dejará, ni desamparara, que cada día trae su propio afán, entendiendo que  la vida es un regalo  el cual cada minuto debo invertirlo en orden de prioridades “un día a la vez”.

#CuandoDiosNosDaUnaPromesaSuPalabraEsNuestraGarantía”.

Licda. Claudia Guillén

Fundadora del Ministerio Internacional

“Mi Cafecito con Jesús”

Escritora del libro:

“Ordenando los juguetes tirados”

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