Sin Anestesia

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(Parte 1)

En el día más histórico de mundo, en las primeras horas de la tarde, justamente antes de ser crucificado, le ofrecieron vinagre. Este brebaje no era el vinagre común que conocemos sino mezclado con especias como la mirra. A diferencia de la segunda vez que le ofrecieron vinagre al pedir agua en la cruz, esta segunda vez fue una bebida diferente a la primera, ya que en vez de especias contenía vino fermentado.  Sin embargo, no se sabe si bebió o no, pero en el primer brebaje, es muy explícita la escritura al decir que no quiso tomar de el (Mt 27:34; Mr 15:23).  Ahora bien ¿Por qué no bebió la primera ocasión al ofrecerle vinagre con especias? La respuesta es, que en ese tiempo el vinagre se usaba como remedio anestésico para aliviar el dolor. Por lo tanto, Cristo padeció sus dolores sin anestesia, ya que estaba llevando sobre si, todos nuestros dolores, enfermedades, pecados y maldiciones. 

Así que imitemos al maestro y aceptemos las siguientes verdades aquí escritas con responsabilidad personal.  Y Lee las siguientes líneas sin anestesia.

Vivir una vida anestesiada, es tomar atajos para no pagar el precio que se debe de pagar.

Muchos quieren evitar el dolor, pero obtener las mismas glorias de los que son crucificados.

Quieren tener diplomas y títulos sin esforzarse. Quieren tener dinero sin trabajar, carros sin pagar, empresas sin lágrimas, y fama sin identidad propia.  Esas son personas que viven de otros, simplemente paracitos que se benefician de los clavos ensangrentados de los que sí han pagado un precio por estar allí. Con razón una vez escuche decir:

“Todos ven la gloria, pero nadie conoce la historia” y “muchos quieren gozar de la gloria sin sufrir su cruz”

No seas copia barata de lo que no eres tú.

Deja de ser tan holgazán en tratar de cumplir tus mismos sueños. No te pases la vida llorando, para generar lastima y apelar a la generosidad de los que te rodean.

Duerme menos y trabaja más.

Sacude las cenizas del pasado y supera lo insuperable.

Perdona a los que te dañaron, no te pases la vida como un traumado que se queja a cada momento. Felicita a los que te superan y son mejores que tú.

Limpia tus zapatos, cose tus calcetines, pero no generas lastima a nadie. Sácate las muelas que no te sirven, pero no le grites a la gente que te ama.

Deja ya la hipocresía, no sonrías por compromiso, pensando que engañas a la gente, cuando todos saben que te ves ridículo con esa sonrisita sarcástica y llena de falsedad.

Ya no seas el mentiroso de la familia, le has hecho daño y le seguirás haciendo daño a todos sino paras ya ese circo.

No seas miserable cuando compartes, si vas a dar algo, regala lo mejor.

Se agradecido con las manos que te han dado o te están dando de comer.

Ten un poco de honor y no hables a espaldas de los que oran por ti.

Deja los chambres, chismes y calumnias, no digas nada de nadie sino te consta lo que estas hablando. Sino viste, y ni oíste lo que te contaron no lo tomes por verdad.

No manipules a nadie para conseguir tus caprichos.  tarde o temprano se darán cuenta de tu bajeza.

Jamás maltrates a los que te dieron la vida.

Si comiste en un restaurante, no te enojes cuando te lleven la cuenta.  No te enseñorees sobre los que te atienden en la mesa, ellos podrían darte vidrio molido en la comida si quisieran vengarse.

Nunca le robes nada a nadie, pero sobre todo cuida de no pagarle menos a la gente de canasto, que con humildad y esfuerzo se ganan la vida.

Acepta que Tenes sangre india, y que por más que te pintes el pelo o uses ropa de marca no dejas de ser el indio del presente en el país donde vives. Ama tus raíces y no te avergüences de ellas.

Deja de avergonzarte cuando te toca orar por los alimentos en un lugar público.

Paga lo que debes, y no pelees con el que te prestó o te dio fiado.

Paga el precio de todo lo que desea tener, no busques gozar de gratis.  Eso es sufrir sin anestesia. Y eso hará que puedas decir, “yo ya vengo de donde asustan”

Si eres tacaño con los dólares, no seas tacaño con las sonrisas.

Saluda a todos los que te encuentres o te crucen miradas.

Ora antes de acostarte, porque hasta las vacas se arrodilla antes de echarse. No te tragues los aplausos de la gente, recuerda que en cualquier momento Dios usará a alguien para bajarte los sumos.

La próxima vez que te toque sufrir el precio de tu futura gloria, sufre tu sacrificio sin tomar vinagre.  Después de haber llorado, recordarás los dolores con honor, y con una sonrisa lucirás las marcas que testifican de los sacrificios que sufriste sin anestesia.

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