“Caminando despacio pero con prisa”

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2 Timoteo 2:5 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

En el 2012 inicie un camino diferente en mi vida, después de haber vivido muchos procesos, Dios en su inmensa misericordia me devolvió la identidad como hija, pero ya como una hija de Dios, a quien llamo Papá, para ese entonces ya había sido entrenada en lo secular en la realización de proyectos sociales, y enamorada totalmente de papá comencé a poner en práctica lo aprendido, mi mayor aprendizaje fue  en mujeres de valor, puente el cual Dios utilizo para mostrarme su amor.

Comencé la carrera ministerial con mucho entusiasmo y amor, todo fluía porque había sido entrenada para hacerlo,  fue así que comencé a caminar despacio pero con prisa, porque entendí que ya no tenía tiempo para perder el tiempo, y el dolor en el humano no distingue religión, edad, fronteras, no hace acepción de personas

Sé que la frase de este cafecito suena redundante despacio pero con prisa. La mejor manera de apresurarse es hacer las cosas con el cuidado que necesitan de forma que podamos avanzar sobre seguro. El refrán refleja la inconveniencia del apresuramiento cuando tenemos prisa puesto que sin duda nos llevará a errores indeseables, que nos retrasarán más aún.

Caminando despacio que tengo prisa.  Siempre viene a mi mente la época de mi juventud, en la cual tuve el privilegio de pertenecer a la selección de Basket Ball en el colegio que estudie y tenía un entrenador que siempre me decía que para pivotear es fácil un giro del cuerpo, moviendo un pie en una o varias direcciones mientras que el otro pie o sea el pivote se mantiene sobre un punto en contacto con la cancha.

 “No siempre tienes los pies perfectamente posicionados para comenzar una carrera cuando te llega el balón; a veces es necesario pivotar.”

¿Qué hacer entonces?  Sacude tu presente. Haz un esfuerzo por dejar atrás la parálisis de la indecisión, toma acción y muévete, pero enfocada. Investiga tus intereses e involúcrate en algo distinto y desafiante para ti. Abre tu mente y posiciónate fuera de tu zona de confort. Conseguirás probarte a ti mismo en diferentes situaciones, y conocer cómo funciona tu cerebro.

En todo lo que ahora emprendo trato de hacerlo de manera autentica sin copiar a nadie, sino lo que Papá me va instruyendo sin quitar el pie o sea el pivoteo, que es presentar a Jesús como nuestro único Señor, sin importar mi pasado e incluso mi presente.

Sacudiendo ramas acabarás encontrando un camino que probablemente ni eras consciente de lo cerca que estaba de ti, y una vez lo halles todo será distinto en cuanto comiences a seguir esta senda.

En medio de la adversidad y errores que cometo, eso no me desenfoca en poner un pie delante del otro y mirar siempre al frente con la mirada colocada en el punto blanco que es Jesús, camino erguida luchando como atleta, pero luchando legítimamente, sin ver a los lados ni haciendo imitaciones, menos emitiendo juicios o habladurías de los demás, porque eso lo único que hace es quitarme el tiempo y todo se hace lento, porque a cada quien Dios nos da lo que debemos hacer para cumplir el propósito para el cual Él nos ha dado la vida. Sabiendo que el pasado quedó lejos, que el presente es hoy y hay un futuro lleno de ilusiones y sonrisas que se vuelven permanentes con el pasar del tiempo. 

Camino despacio pero con prisa para llegar más pronto a la meta con un trabajo auténtico y bien hecho, con excelencia y sin ruido, con el único fin de agradar a Dios.

Cuando quiero que las cosas salgan bien hay que hacerlas con la paciencia y el cuidado que merecen, por eso si tenemos prisa hemos de prestar atención (ir despacio) para que las cosas salgan bien y que no por el apresuramiento tengamos que volver a comenzar o cometamos fallos de importancia que invaliden la faena hecha.

El propósito de esta columna es que te pueda servir cuando al leerla puedas encontrar el enfoque que tú necesitas. Sacude tu presente para cambiar tu situación actual, y encuentra tu propio enfoque personal, deja de imitar modelos que Dios no te ha mandado hacer y que al final haces y salen bien porque es para Dios pero lo más seguro es que si estas imitando ese no es tu propósito, porque eres único, ya que ni las huellas dactilares de nuestros dedos son igual a las de nadieNunca devalúes todo lo que haz conseguido hasta ahora; simplemente pivotea y reconduce tu vida, sin importar cuál sea tu edad o lo que has pasado porque puedo decirte que: “Si paso pero…ya paso y no pasa nada solo sigue adelante”.

#CuandoDiosNosDaUnaPromesaSuPalabraEsNuestraGarantía”.

Licda. Claudia Guillén

Fundadora del Ministerio Internacional

“Mi Cafecito con Jesús”

Escritora del libro:“Ordenando los juguetes tirados”

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