Es tiempo de botar las telarañas de tu casa y corazón

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En esta época muchos son los que visten su casa con colores vivos alusivos a la navidad y a la celebración de fin de año, aprovechando de paso hacer limpieza general en su casa, lavando o cambiando cortinas, tapetes, pintura entre otros, pero pocos son los que deciden derribar las cortinas tejidas con seda de arañaen las esquinas y techos altos de sus casas. Y aunque consiente estoy de que todos somos importantes en este planeta, no soy simpatizante del tejido de las arañas en forma de embudo, hojas y las más comúnmente conocidas en forma de espiral. Pienso que la obra de arte de las arañas tejedoras, son símbolo de descuido en la calidad de higiene y presentación que debe de tener nuestro hogar, y por ser este lo más confortable y armónico que debemos de tener, los arácnidos no deberían de encontrar lugar allí. La semana pasada mientras desayunaba vislumbre una telaraña en una esquina alta de mi cocina e inmediatamente tome una escalera y derribe la maravillosa obra de la araña, que contó con la suerte de no estar allí. Su tamaño indico que llevaba tiempo oculta en ese lugar, lo que me hizo pensar en las cortinas que llevamos en nuestro corazón tejidas con dolor, culpa, falta de perdón, odio, y amargura, que,por estar guardadas en lo más oculto de nuestro interior, evitamos derribarlas. Ya que, para hacerlo debemos aceptar que las tenemos, algo que cuesta mucho a quienes se acomodan a la sensación que provocan, solo cuando entendemos que esa basura dentro nuestro, resta felicidad y paraliza nuestros sentidos, decidimos expulsarla limpiando el espacio que ocupa. El mejor modelo que encuentro para entender esto, es el rey David, quien después, que cometió adulterio con Betsabé, renuncio a la cortina de culpa que embargo su corazón y tomo la decisión de limpiarlo clamando, a Dios diciendo “crea en mí, oh,Diosun corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí Salmo 51;10. El rey David se arrepintió del error cometido y busco a su creador para que quitará la culpa que tejió su pecado sexual.

Considero que todos los creyentes al igual que David,deberíamos aprovechar este tiempo para limpiar nuestros corazones de toda la basura que en este año o quizá desde años atrás, hemos consentido en nuestro interior, para hacerlo debemos de pedir a Dios que él,las limpie por nosotros con su poder, como está escrito en Salmo 51:1-2. Ten piedad de mí, oh, Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.Estadísticamente se dice que muchos son los que aprovechan este tiempo para acercarse a Dios, lo que produce en ellos un cambio de actitud respecto a su relación con un familiar o amigo, que les causo algún tipo de daño. La reconciliación con Dios da paso a lareconciliación con nosotros mismos, activando la humildad de corazón, que nos vuelve terreno propicio para que Dios quite todo lo que envenena nuestra almay detiene nuestro crecimiento.

¿Qué le parece? Si decidimos hoy, derribar las telarañas de nuestra casa, y del mismo mododerribamos las cortinas de dolor, odio y falta de perdón, tejidas en nuestro corazón, confesándole al Señor nuestros pecados para que, con su fidelidad y justicia, perdone y limpie toda nuestra maldad. Y ya,con corazones limpios como nuevos, tomemos parte en la alegría de esta época del año, caminando como hijos de Dios y practicando la comunión con él, con nosotros mismos y con todos.

Solo quedan 43 días para despedir este año, vale la pena limpiar nuestro corazón para recibir el 2020. 

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