Dios es nuestro ayudador

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¡Cuantas frases encontramos en la Biblia sobre la bondad y MISERICORDIA de Jehová!, pero entre todas ellas he escogido la que se encuentra en el libro de Nahúm, capitulo 1 versículo 7, que dice:” JEHOVA ES BUENO, FORTALEZA EN EL DIA DE LA ANGUSTIA; Y CONOCE A LOS QUE EN EL CONFIAN”. Ciertamente el Señor es bueno ETERNAMENTE Y PARA SIEMPRE. Bueno en todos sus actos de gracia y bueno en todos sus actos de misericordia.

El es NUESTRO RECURSO en los días difíciles, en el día de la tribulación. EL ES BUENO cuando estamos en necesidad, cuando nos atacan los temores, cuando nos atacan los problemas económicos o familiares. Cuando estamos en soledad y pena.

En primer lugar, EL nos ayuda a mantenernos en paz, pero también se pone delante de nosotros para desafiar a nuestros enemigos, los cuales no se atreverán a atacar ante la presencia de su BRAZO PODEROSO.

También tenemos la ventaja de que EL nos conoce a profundidad, porque somos sus HIJOS y les dice a nuestros adversarios según el Salmo 105 versículo 15: “NO TOQUEIS A MIS UNGIDOS. NI HAGAIS MAL A MIS PROFETAS”. La vista del Señor nunca se obscurece o nubla. Simplemente Él nos conoce en todo tiempo, en todo lugar y apariencia.

El vio a Daniel en el foso de los leones y lo salvo. El vio a Job en medio de sus dificultades y enfermedades y le restituyo todo los que Satanás le había quitado. El vio a Jonás y también oyó su oración desde el vientre del gran pez. Vio a Pedro en la cárcel y mando un ángel a liberarlo. Vio a Lázaro, envuelto en vendas mortuorias y le devolvió la vida, vio a Pablo en la embarcación camino a Roma y lo salvo de perecer en el naufragio. Ninguno de sus hijos podrá ser olvidado por DIOS, aun sus cabellos están contados, y nos conoce a cada uno por nuestro nombre.

En el Ministerio de JESUS sucedió un día que JESUS mandó a sus discípulos cruzar el Mar de Galilea y EL se retiró a un monte a orar. Fuerte tormenta se desató sobre la barquilla poniendo en peligro la vida de sus discípulos. Jesús se acercó a ellos caminando sobre las aguas a la cuarta vigilia, es decir, entre las 3 y 6 de la madrugada. Pedro, para confirmar si era JESUS, le pidió que el también caminase sobre las aguas. Jesús le dijo: VEN. Pero resulta que, Pedro después de haber dado unos pasos, vio el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse y le grito a Jesús: SEÑOR SALVAME, Jesús extendió la mano y le dijo: “HOMBRE DE POCA FE. ¿PORQUE DUDASTE?

Pedro no contestó esa pregunta, porque nunca antes el vio a alguien que buscó a Jesús, volver a su casa con las manos vacías. Los enfermos eran sanados. Los endemoniados eran liberados, los débiles eran fortalecidos y los afligidos eran consolados… etc,etc.

Hermano (a) ponga su confianza absoluta en Dios, vuélvase un hacedor de su PALABRA, busque al Señor en el día de la angustia y tenga por seguro que DIOS ES BUENO y su MISERICORDIA ES PARA SIEMPRE.

Bendiciones,
DR. MAURICIO NAVAS GUZMÁN

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