El Matrimonio

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Lucas 17:14 “Mientras iban… fueron sanados” PDDPT.

El matrimonio es un agente sanador, pero por ignorar este misterio, muchos hombres generalmente, abandonan el proyecto de Dios para sus vidas. En ningún lugar nos enseñan a ser esposos o esposas sino en el matrimonio. Como nadie nos enseña a ser padres hasta que tenemos hijos.

Conozco hombres que tristemente andan de mujer en mujer. Se casan varias veces y las mismas veces fracasan. Es lamentable que incluso hombres que enseñan Biblia en las iglesias o institutos bíblicos conocen muy bien la Escritura pero no para vivirla sino para enseñarla. Y la Biblia es un libro para vivirlo, no solo para enseñarlo. ¿Acaso no nos dice que si queremos encontrar la vida la busquemos en las Escrituras? Entonces, ¿por qué hay tantos hombres que fracasan en este intento de Dios de sanarlos? Y hablo del hombre per se, porque son los que generalmente abandonan a la mujer cuando empiezan a apretar las clavijas. Ignorar el papel que juega el matrimonio en la vida del hombre es ir por el filo de la navaja que lo llevarà al fracaso. Porque, para vergüenza de muchos lo digo, si fracasa en su matrimonio fracasarà en todo lo que emprenda. Lo dijo Pablo. Si no sabes gobernar tu casa, no pretendas gobernar la Casa de Dios.

La historia de los diez leprosos es muy hermosa. Habla del deseo del Señor por sanarnos. Solo uno. Diez fueron sanados mientras iban.
No fue una sanidad instantánea. Fue paulatina. Sucedió en el camino. Y fue en el camino en donde el extranjero se dio cuenta de su sanidad.

Hoy quiero platicarles sobre como Dios usa los ingredientes necesarios para efectuar la sanidad de nuestras vidas. Usa lo que sea necesario para lograr sus deseos de hacernos libres y sanos. Es lo que muchos no entienden y quedan màs enfermos que al principio.

Porque para eso es el matrimonio precisamente: para sanarnos. ¿Sanarnos? ¿De que? Bueno, de nuestros complejos y debilidades. Todos, sin excepción, hemos sido dañados desde nuestra niñez. Sufrimos abusos que nos marcaron tremendamente y coadyuvaron para hacernos autosuficientes. Entonces es en el matrimonio en donde me doy cuenta que necesito de alguien que me ayude. O quizá me hicieron un inútil para resolver problemas y me volví codependiente: el matrimonio me vuelve un hombre de valor. A usted talvez le enseñaron a que se valiera por sí misma, que no pidiera ayuda de nadie: el matrimonio le ha enseñado que no es tan fuerte como pensaba. O le enseñaron a no necesitar de nada ni de nadie: el matrimonio le cambia ese paradigma porque se ha dado cuenta que sí le hace falta su pareja. Eso significa: “No es bueno que el hombre esté solo”.

Esto no sucede tan rápido mis amigos, no nos engañemos. Esta sanidad viene con el tiempo. Viene con la permanencia. Con valorar el trabajo de mi pareja en ayudarme a cambiar esas cosas feas que se incrustaron en mi alma y que necesitan un cambio. Pero eso sucede, como dice la historia, “Mientras iban… fueron sanados”

Mientras vamos por la vida, mientras vamos en el matrimonio, mientras vamos siendo esposo y esposa, mientras vamos de la mano por los senderos del matrimonio mi esposa me está sanando a base de correcciones, de palabras de afecto, de palabras de aliento y de amor. Fue en mi matrimonio en donde yo aprendí a decir “te amo”. Fue en el matrimonio en donde encontré el motivo de mi vida, el motivo de mi trabajo, el lugar en donde me siento útil y que alguien me necesita. Es en el matrimonio en donde aprendo el valor que tiene una mujer y por eso la respeto y me empeño en serle fiel. Es en el matrimonio en donde me realizo como hombre.

Jesus, a través de ella, está sanando la lepra que corroía mi corazón. Aun no ha terminado conmigo pero en eso estamos. Me retuerzo, me opongo y causo molestias a mi pareja pero es porque se están sanando heridas del pasado y cada vez voy siendo liberado hasta que me presente ante mi Sumo Sacerdote para que Èl de el visto bueno. Para que Èl me diga un dìa: “Buen siervo, en lo poco fuiste fiel”.

SOLI DEO GLORIA

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