{"id":10013,"date":"2020-08-15T12:06:05","date_gmt":"2020-08-15T12:06:05","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013"},"modified":"2020-08-15T12:06:08","modified_gmt":"2020-08-15T12:06:08","slug":"el-dolor-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013","title":{"rendered":"El dolor (Parte I)"},"content":{"rendered":"\n<p>No soy un apologista del dolor, pero tampoco puedo ocultarlo. El dolor existe. A los m\u00e9dicos les sirve para enfocar su atenci\u00f3n a una parte del cuerpo. Los pacientes le piden a gritos que les den algo para quitarlo, pero ellos saben que si lo hacen, el \u00f3rgano infectado puede provocar m\u00e0s da\u00f1os al resto del cuerpo. El peritoneo infamado puede terminar en una mortal peritonitis y as\u00ed por el estilo. El dolor, nos guste o no, tiene su prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Si usted es ama de casa, o por lo menos tiene en su lavatrastos una esponja, va a comprender este sencillo ejemplo. La esponja tiene una virtud y un defecto. Cuando usted va a lavar los trastos primero la empapa de agua con jab\u00f3n para poder limpiar sus trastos. Pero al terminar, si no la exprime, o se le pudre por el agua jabonosa que guarda en sus mol\u00e9culas internas, o toma mal olor. Lo que usted hace despu\u00e9s de usarla, es exprimirla para que la pr\u00f3xima vez le sea \u00fatil para que absorba el agua y el jab\u00f3n que le servir\u00e1 nuevamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la esponja est\u00e9 llena de agua con jab\u00f3n ya no es capaz de absorber nada aunque usted la mantenga en agua durante mucho tiempo. Ya est\u00e1 saturada de agua y no le servir\u00e1 de mucho. \u00bfQu\u00e9 hace entonces, para evitar que se le da\u00f1e tan pronto y pueda volver a utilizarla?<\/p>\n\n\n\n<p>La exprime.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso hace Dios con nosotros. Somos como la esponja. De tiempo en tiempo Dios necesita exprimirnos de todo lo que hemos estado absorbiendo en el mundo, la iglesia, los amigos, la familia y a\u00fan en nuestras cosas privadas. Exprimirnos es el m\u00e9todo que nuestro Buen Dios usa para sacarnos de todo aquello que ya nos hace da\u00f1o, de todo lo que se ha ido acumulando en nuestro interior y que sin darnos cuenta, va tomando mal olor: olor a religi\u00f3n, olor a orgullo por ser \u201csantos\u201d, olor a muerte por tanta fiesta a las que hemos asistido, olor a pecado secreto, olor a hipocres\u00eda, olor a\u2026 p\u00f2ngale usted el nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tiempo ha sido un tiempo de exprimirnos para que cuando salgamos a la vida cotidiana, lo hagamos limpios, sin esa agua jabonosa resbaladiza y a veces hedionda para que las Manos de nuestro Lavador nos use con su Agua limpia sin nada que la contamine.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser exprimidos no es nada agradable porque duele, duele en el alma quedarnos sin aquello que nos daba seguridad, sin un trabajo que nos prove\u00eda el sustento de la casa, sin un c\u00f3nyuge que nos amaba cuando los tiempos iban viento en popa, nos duele haber perdido a un ser querido en medio de esta pandemia y sin haber tenido el privilegio de despedirlo como sol\u00edamos hacerlo antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unas semana muri\u00f3 un amigo m\u00edo muy querido. Cuando me llamaron para que fuera a dar palabras de aliento a la familia en la funeraria, hubo varias advertencias: Solo cinco personas m\u00e1ximo, no m\u00e0s de quince minutos, no quitarse la mascarilla, no dar abrazos ni tocar a nadie. En el cementerio, dejar el cad\u00e0ver en la puerta para que los encargados por el gobierno se encargaran de \u00e8l. No se le pudo acompa\u00f1ar hasta la fosa donde lo iban a depositar, no hubo permiso para ingresar al sitio. Todo fue prohibiciones y limitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 sintieron los deudos que su pastor y amigo no haya podido cumplir lo que la Biblia ordena al respecto? No poder darles un abrazo de consuelo, no poder llorar con el que llora ni sentir abiertamente el dolor del otro. Eso es dolor. Doli\u00f3 no poder vernos con la cara descubierta y sentir un toque de gracia el uno por el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el s\u00edndrome de la esponja. Dios nos est\u00e1 exprimiendo de nuestros sentimientos m\u00e0s profundos para hacer en nuestro interior una nueva experiencia para que cuando todo esto termine, podamos volver a empaparnos de su Amor, de la amistad de los unos con los otros, de poder disfrutar de un buen caf\u00e9 en compa\u00f1\u00eda de un amigo o amiga. Entonces quiz\u00e1 aprovecharemos para empaparnos de amor, de ternura y de respeto unos por otros y sobre todo, del inmenso Amor de Dios que \u00c8l derrama y quiere derramar sobre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDuele ser exprimidos entonces? Claro que si, pero ese dolor es beneficioso para nuestras vidas. Porque el dolor nos ense\u00f1a a sentirnos vivos, a sentirnos \u00fatiles, a sentirnos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>SOLI DEO GLORIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No soy un apologista del dolor, pero tampoco puedo ocultarlo. El dolor existe. A los m\u00e9dicos les sirve para enfocar su atenci\u00f3n a una parte del cuerpo. Los pacientes le piden a gritos que les den algo para quitarlo, pero ellos saben que si lo hacen, el \u00f3rgano infectado puede provocar m\u00e0s da\u00f1os al resto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":7949,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[36],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"No soy un apologista del dolor, pero tampoco puedo ocultarlo. El dolor existe. A los m\u00e9dicos les sirve para enfocar su atenci\u00f3n a una parte del cuerpo. Los pacientes le piden a gritos que les den algo para quitarlo, pero ellos saben que si lo hacen, el \u00f3rgano infectado puede provocar m\u00e0s da\u00f1os al resto [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-08-15T12:06:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-08-15T12:06:08+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2017-11-23-PHOTO-00003245-1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"714\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"EDITOR\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"EDITOR\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"4 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013\",\"name\":\"El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\"},\"datePublished\":\"2020-08-15T12:06:05+00:00\",\"dateModified\":\"2020-08-15T12:06:08+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El dolor (Parte I)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\",\"name\":\"La Prensa Cristiana\",\"description\":\"Anunciando Las Buenas Nuevas\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\",\"name\":\"EDITOR\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"EDITOR\"},\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana","og_description":"No soy un apologista del dolor, pero tampoco puedo ocultarlo. El dolor existe. A los m\u00e9dicos les sirve para enfocar su atenci\u00f3n a una parte del cuerpo. Los pacientes le piden a gritos que les den algo para quitarlo, pero ellos saben que si lo hacen, el \u00f3rgano infectado puede provocar m\u00e0s da\u00f1os al resto [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013","og_site_name":"La Prensa Cristiana","article_published_time":"2020-08-15T12:06:05+00:00","article_modified_time":"2020-08-15T12:06:08+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":714,"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2017-11-23-PHOTO-00003245-1.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"EDITOR","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"EDITOR","Tiempo de lectura":"4 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013","name":"El dolor (Parte I) - La Prensa Cristiana","isPartOf":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website"},"datePublished":"2020-08-15T12:06:05+00:00","dateModified":"2020-08-15T12:06:08+00:00","author":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=10013#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/laprensacristiana.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El dolor (Parte I)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/","name":"La Prensa Cristiana","description":"Anunciando Las Buenas Nuevas","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e","name":"EDITOR","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"EDITOR"},"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10013"}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10013"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10013\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10014,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10013\/revisions\/10014"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}