{"id":11395,"date":"2021-03-01T13:36:44","date_gmt":"2021-03-01T13:36:44","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=11395"},"modified":"2021-03-01T13:36:45","modified_gmt":"2021-03-01T13:36:45","slug":"el-cojo-del-templo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=11395","title":{"rendered":"El cojo del templo"},"content":{"rendered":"\n<pre class=\"wp-block-code\"><code><\/code><\/pre>\n\n\n\n<p>Hechos 3:2 \u201cY hab\u00eda un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y pon\u00edan diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dentro de nosotros una especie de chip que se incrust\u00f3 en nuestro interior y que aunque pasen los a\u00f1os no podemos dejar de recordar. Quiz\u00e1 le asuste pensar que la mayor\u00eda de pastores tenemos recuerdos de nuestra ni\u00f1ez que est\u00e1n indeleblemente escritos en nuestra mente y, no importa cuan espirituales podamos ser, siempre vuelven de una u otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque los recuerdos de nuestra primera ni\u00f1ez forman parte de nosotros. Quiz\u00e1 podamos olvidar ciertos episodios dolorosos o vergonzosos, pero casi siempre nos quedan aquellos que fueron agradables o que formaron h\u00e1bitos de nuestra conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que nosotros, desde ni\u00f1os, aprendimos de nuestros padres o tutores. Ellos fueron los modelos que -valga la redundancia-, modelaron nuestro ser. No importa si usted naci\u00f3 en cuna evang\u00e9lica, forzosamente tuvo que ir a una escuela o colegio a aprender los primeros pasos y fue all\u00ed en donde obtuvo esos recuerdos que hasta el dia de hoy lo persiguen. Luego, vinieron los a\u00f1os de bachillerato. Ese fue otro ambiente en donde tuvimos la influencia obligada de compa\u00f1eros que nos llevaron por derroteros de la aventura, los intercambios sociales y la etapa m\u00e1s bella de todos: el enamoramiento. Qui\u00e9n de nosotros no tuvimos una que otra aventura con una muchacha que nos parec\u00eda la m\u00e1s linda del mundo que supo despertar nuestra hombr\u00eda, que supo sacar la vena po\u00e9tica de nuestro interior y que supo inspirarnos a dar nuestros primeros pasos en el amor. Lo mismo aplica para las damas que hoy se cubren la cabeza con un manto, que cantan coritos y que son asiduas a la iglesia evang\u00e9lica. Lo que sucede es que ya adultos, aprendimos a fingir que nada de eso ha sucedido en nuestras vidas. Sucedi\u00f3 eso y mucho m\u00e1s. Innegable.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero no se asuste al leer esto, pero por m\u00e1s que quiero, no puedo sacar de mi mente a Cat Stevens y su famosa canci\u00f3n \u201cMorning has broken\u201d, que aunque en aquellos tiempos del 60 no entend\u00eda sus letras en ingles, forman parte de mi repertorio musical hasta el d\u00eda de hoy. No se usted, pero creo que tambi\u00e9n muy dobladito en el fondo de su coraz\u00f3n debe haber una canci\u00f3n o un recuerdo de \u201caquellos\u201d tiempos que si sus hijos lo supieran se asustar\u00edan. Menos mal que solo nosotros y Jesus lo sabemos. Y a Jesus no le asustan nuestros recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso le sucedi\u00f3 al hombre cojo desde su nacimiento. Este pobre desdichado no tuvo la suerte -porque no la vivi\u00f3, por supuesto-, de crecer en el ambiente de los Beatles o Elvis Presley o Roy Orbison. \u00c9l vivi\u00f3 en la \u00e9poca de Cristo, en donde la m\u00fasica era de otro estilo y los cantantes eran otros. Pero lo tr\u00e1gico de su vida fue que desde peque\u00f1o fue formado para pedir limosna. Lo \u00fanico que sab\u00eda era mirar a los ojos de los transe\u00fantes de su barrio o mercado a donde lo llevaban para que inspirara l\u00e1stima y le dieran algunas monedas para llevar a su casa. Sin duda su padre o su madre lo usaban para esos fines. Si hubiera vivido en nuestros tiempos lo habr\u00edan obligado a estudiar y a valerse por s\u00ed mismo. Pero aquellos eran otros tiempos. Los mutilados, cojos y leprosos viv\u00edan de la caridad ajena. Y este muchacho no sab\u00eda hacer otra cosa que hacer lo que siempre le hab\u00edan ense\u00f1ado: pedir limosna.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo doloroso de todo, es que ya siendo adulto y acostumbrado a levantar los ojos y la mano, en vez de levantar el esp\u00edritu, lo empezaron a llevar a la puerta La Hermosa que daba entrada al Templo de Jerusalem.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos entraban a adorar al Dios de Israel y a ofrecer sus ofrendas y sacrificios. Eso le ense\u00f1\u00f3 a este hombre que aquellos que entraban por esa puerta sin duda llevaban dinero. Porque entrar al Templo era para dar al Se\u00f1or lo que le pertenec\u00eda al Se\u00f1or. Y que mejor lugar para llenar su bolso que ese lugar. Era \u201csu\u201d lugar. No importaba que no pudiera entrar a conocer y hablar con el Dios del que solo o\u00eda hablar, pero lo importante era salir de all\u00ed todas las tardes con una buena tajada de las limosnas que su l\u00e1stima provocaba en los dem\u00e1s. Desde peque\u00f1o lo hab\u00edan formado para eso. Eso eran los recuerdos de su ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que sucedi\u00f3 lo que nunca esperaba. Llegaron dos cristianos que no solo no llevaban dinero, pero s\u00ed el deseo de cambiarle la vida a ese hombre. Y Pedro y Juan pasaron a la historia como los causantes de haberle hecho el milagro de quitarle esos recuerdos amargos de su ni\u00f1ez y juventud y hacerlo caminar. Me asombra el primer paso que dio: entr\u00f3 al Templo. Y lo hizo de forma poco ortodoxa. Brincando, saltando y haciendo un esc\u00e1ndalo que a muchos fariseos les molest\u00f3. El hombre fue transformado por el Poder del Amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos detalles que me llaman la atenci\u00f3n de esta historia: Quiz\u00e1 en el fondo de su coraz\u00f3n este cojo ya estaba cansado de tanta lastimer\u00eda. Quiero creer que \u00e9l tambi\u00e9n deseaba entrar al Templo no solo a conocerlo por dentro pero tambi\u00e9n a darle al Dios de su pueblo el honor que se merec\u00eda. El otro detalle es que dos siervos de Dios tambi\u00e9n se cansaron de darle solo limosnas, hab\u00eda que darle algo m\u00e1s. Y nos ense\u00f1aron que no solo dinero podemos dar a otros, tambi\u00e9n libertad para que vivan plenamente sus vidas y adoren a nuestro Dios. El asunto es no quedarnos con lo que podemos compartir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hechos 3:2 \u201cY hab\u00eda un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y pon\u00edan diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo\u201d Hay dentro de nosotros una especie de chip que se incrust\u00f3 en nuestro interior y que aunque pasen los a\u00f1os no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11327,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[36],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El cojo del templo - La Prensa Cristiana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=11395\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El cojo del templo - 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