{"id":12676,"date":"2021-10-27T15:20:24","date_gmt":"2021-10-27T15:20:24","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676"},"modified":"2021-10-27T15:20:25","modified_gmt":"2021-10-27T15:20:25","slug":"el-publicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676","title":{"rendered":"El publicano&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<p>Mateo 10:3&nbsp; \u201cMateo el publicano\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, vamos a ser sinceros\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A nadie de nosotros nos gusta que nos recuerden nuestro pasado. Es una verdad ineludible que todos o casi todos tratamos de esconder nuestros actos del pasado que nos averg\u00fcenzan, que nos hacen sentir malos, fracasados o in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque esa es la verdad interna dentro de nosotros.&nbsp; Muchos, aunque no lo queramos, fuimos parias en el mundo. Anduvimos de un lado a otro buscando nuestra identidad y no la hallamos por mucho que nos esforzamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces vino el segundo paso: fingir.&nbsp; Fingir lo que no \u00e9ramos.&nbsp; Algunos, Gloria al Se\u00f1or, logramos alcanzar cierto nivel intelectual.&nbsp; Logramos algunas metas que nos hicieron sentir bien con nosotros mismos y nos proveyeron las herramientas necesarias para salir adelante en nuestro caminar social.<\/p>\n\n\n\n<p>Alcanzamos cierto nivel de estudios que nos hicieron creer que hab\u00edamos alcanzado la cumbre del Everest y que nadie se nos pod\u00eda igualar, hasta que conocimos a alguien m\u00e0s inteligente, m\u00e0s letrado, con m\u00e0s maestr\u00edas y t\u00edtulos que opacaron nuestros peque\u00f1os logros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y volvimos al circulo vicioso nuevamente: fingir.&nbsp; Fingir que \u00e9ramos lo que no \u00e9ramos en realidad.&nbsp; Y en lo privado de nuestro interior, o cuando lleg\u00e1bamos frente al espejo nos dimos cuenta que \u00e9ramos una farsa.&nbsp; Que nada de lo que dec\u00edamos ser era verdad.&nbsp; En nuestro interior sab\u00edamos que todo era mentira, que era falso, que todo era puro oropel sin ning\u00fan valor como para hacernos sentir seguros.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00f9ltimo, vino el temor. El temor a ser descubiertos. Y empez\u00f3 una vor\u00e1gine de estr\u00e9s por mantener la ficci\u00f3n a toda costa. Trat\u00e0bamos de impresionar a los dem\u00e1s con buena ropa, con una sonrisa siempre a flor de labios, el olor de una loci\u00f3n cara y una presentaci\u00f3n impecable.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nuevamente, la realidad nos alcanzaba cuando a solas nos dimos cuenta nuevamente que est\u00e1bamos fingiendo.&nbsp; Y el fracaso nos golpeaba con su dura verdad.&nbsp; No, no era cierto lo que dec\u00edamos o trat\u00e1bamos de hacer para impresionar a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que lleg\u00f2 Jesus. Bendito sea su Nombre. Jesus nos puso contra la espada y la pared.&nbsp; Al encontrarnos con \u00e8l, el castillo de naipes se vino abajo. Toda aquella pel\u00edcula al estilo Hollywood se termin\u00f2, se acab\u00f3 la funci\u00f3n y salimos al verdadero mundo.&nbsp; Al mundo de la realidad y dejamos atr\u00e1s la ficci\u00f3n.&nbsp; Nos dimos cuenta quien en realidad somos. Y conocimos la verdad. Y la Verdad nos hizo libres.&nbsp; Libres para no seguir fingiendo ni tratando de impresionar a los dem\u00e1s porque hasta entonces hallamos nuestra verdadera identidad. \u00a1Uff! qu\u00e8 alivio ya no ser lo que no somos. Ahora somos lo que dice Jesus y no lo que dijeron los dem\u00e1s o hasta nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso sucedi\u00f3 con un se\u00f1or llamado Levi.&nbsp; Era jud\u00eco de nacimiento. Perteneciente a la raza \u201csuperior\u201d de los tiempos del Segundo Templo. Conoc\u00eda al dedillo la Tor\u00e0 de Mois\u00e8s. Sab\u00eda perfectamente que no hab\u00eda que hacer ciertas cosas feas pero de todas maneras las hac\u00eda. Ten\u00eca unos amigos que para qu\u00e8 les cuento. Su c\u00edrculo social se circunscrib\u00eda a todos aquellos que eran como \u00e8l: ma\u00f1osos, tramposos y toda una caterva de personalidades que fing\u00edan ser muy espirituales porque guardaban el s\u00e0bado. Hac\u00ecan largas y muy floridas oraciones. Daban limosnas y se golpeaban el pecho fingiendo arrepentimiento cada Yom Kipur.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero era un ma\u00f1oso de primera. Trabajaba para el Imperio romano y era cobrador de impuestos. Es decir, estaba en su salsa. Porque el Imperio, por ejemplo, le exig\u00eda que cada d\u00eda entregara a sus arcas unos dos mil d\u00f3lares. Levi cobrara cuatro mil y entregaba su cuota.&nbsp; El resto era de \u00e8l. Se imaginan entonces la clase de cobrador que era. Ambicioso en su m\u00e1xima expresi\u00f3n.&nbsp; Eso le permit\u00eda vivir bien, a la altura de los m\u00e0s ricos de la ciudad y de la religi\u00f3n. Se codeaba con la flor y nata de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEra querido por casualidad por sus paisanos? En absoluto. Al contrario: era odiado. Odiado porque los esquilmaba cuando cobraba los impuestos. Ni modo, hab\u00eda que sacar su sueldo. As\u00ed que ese odio y ese rechazo lo limpiaba cada fin de semana cuando cerraba su oficina y se iba a su casa a participar del Shabat.&nbsp; Asi le hab\u00eda tocado la vida y era feliz. Por lo menos eso cre\u00eca \u00e8l, que era feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que un Carpintero pas\u00f2 a su espalda, le toc\u00f2 el hombro y sin que nadie se diera cuenta, acerc\u00e1ndose a su o\u00eddo, como en un susurro le dijo una palabra que cambi\u00f2 todo: \u201cS\u00edgueme\u201d.&nbsp; Eso fue todo. Pero ese todo fue lo que derrumb\u00f3 su castillo de naipes. Fue un soplo divino lo que le cimbr\u00f2 su interior. Se removieron sus t\u00edtulos, sus diplomas, su falsa modestia, su religi\u00f3n y dice la historia Divina que dej\u00e1ndolo todo al instante, recogi\u00f3 lo que ten\u00eca en su escritorio y abandon\u00f2 el puesto.&nbsp; De all\u00ec en adelante, cuando se viera al espejo, este ya no le devolver\u00eda la imagen de un farsante, de un enga\u00f1ador ni tramposo. Todo fue transformado en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que cuando se menciona su nombre, para no equivocarnos de personaje, \u00e8l mismo en otras ocasiones no duda en poner su nombre seguido de quien se trata: Del publicano. Sin una pizca de verg\u00fcenza ni falso orgullo. Mateo \u201cel publicano\u201d. Es decir, el que hab\u00eda traicionado a su pueblo. El que los hab\u00eda exprimido. El tramposo, pues.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe averg\u00fcenza usted de su pasado? \u00bfTodav\u00eda se disfraza de lo que no es o se muestra tal y como Jesus lo ha transformado?&nbsp; Mateo nos ense\u00f1a que hay que ser valientes para aceptar que no fuimos las joyas de la corona, al contrario, fuimos lo que no \u00e9ramos, hasta ahora que Jesus nos ha dado nuestra verdadera identidad.&nbsp; Levi dej\u00f2 de ser lo que \u00e8l dec\u00eda que era para ser lo que dijo Jesus que era: Mateo. Mateo sin otro apellido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mateo 10:3&nbsp; \u201cMateo el publicano\u2026\u201d Bueno, vamos a ser sinceros\u2026 A nadie de nosotros nos gusta que nos recuerden nuestro pasado. Es una verdad ineludible que todos o casi todos tratamos de esconder nuestros actos del pasado que nos averg\u00fcenzan, que nos hacen sentir malos, fracasados o in\u00fatiles. Porque esa es la verdad interna dentro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11327,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[36],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El publicano... - La Prensa Cristiana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El publicano... - La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Mateo 10:3&nbsp; \u201cMateo el publicano\u2026\u201d Bueno, vamos a ser sinceros\u2026 A nadie de nosotros nos gusta que nos recuerden nuestro pasado. Es una verdad ineludible que todos o casi todos tratamos de esconder nuestros actos del pasado que nos averg\u00fcenzan, que nos hacen sentir malos, fracasados o in\u00fatiles. Porque esa es la verdad interna dentro [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-10-27T15:20:24+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-10-27T15:20:25+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/IMG_20210215_163352_769.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"714\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"EDITOR\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"EDITOR\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676\",\"name\":\"El publicano... - La Prensa Cristiana\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\"},\"datePublished\":\"2021-10-27T15:20:24+00:00\",\"dateModified\":\"2021-10-27T15:20:25+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El publicano&#8230;\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\",\"name\":\"La Prensa Cristiana\",\"description\":\"Anunciando Las Buenas Nuevas\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\",\"name\":\"EDITOR\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"EDITOR\"},\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El publicano... - La Prensa Cristiana","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El publicano... - La Prensa Cristiana","og_description":"Mateo 10:3&nbsp; \u201cMateo el publicano\u2026\u201d Bueno, vamos a ser sinceros\u2026 A nadie de nosotros nos gusta que nos recuerden nuestro pasado. Es una verdad ineludible que todos o casi todos tratamos de esconder nuestros actos del pasado que nos averg\u00fcenzan, que nos hacen sentir malos, fracasados o in\u00fatiles. Porque esa es la verdad interna dentro [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676","og_site_name":"La Prensa Cristiana","article_published_time":"2021-10-27T15:20:24+00:00","article_modified_time":"2021-10-27T15:20:25+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":714,"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/IMG_20210215_163352_769.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"EDITOR","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"EDITOR","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676","name":"El publicano... - La Prensa Cristiana","isPartOf":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website"},"datePublished":"2021-10-27T15:20:24+00:00","dateModified":"2021-10-27T15:20:25+00:00","author":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=12676#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/laprensacristiana.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El publicano&#8230;"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/","name":"La Prensa Cristiana","description":"Anunciando Las Buenas Nuevas","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e","name":"EDITOR","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"EDITOR"},"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12676"}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12676"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12676\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12677,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12676\/revisions\/12677"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}