{"id":14179,"date":"2023-02-06T14:18:53","date_gmt":"2023-02-06T14:18:53","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179"},"modified":"2023-02-06T14:18:54","modified_gmt":"2023-02-06T14:18:54","slug":"un-mensaje-para-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179","title":{"rendered":"Un mensaje para las mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p>G\u00e9nesis 29:16-17&nbsp;\u201cLab\u00e1n ten\u00eda dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Comencemos desde el principio.&nbsp;La Escritura&nbsp;dice que&nbsp;<em>Raquel ten<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a hermosos rasgos y una hermosa tez<\/em>&nbsp;y lo&nbsp;\u00fanico que descubrimos sobre Lea es que sus&nbsp;<em>ojos eran tiernos<\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es claro, entonces, que&nbsp;estas dos hermanas amaban a su esposo Jacob, pero la mujer de la que vamos a hablar&nbsp;-Lea-,&nbsp;estuvo en una situaci\u00f3n completamente diferente: no solo Lea no fue amada, sino que la palabra principal que encontramos en la&nbsp;Biblia&nbsp;con respecto a&nbsp;ella&nbsp;as\u00ed&nbsp;como la palabra principal de su propia descripci\u00f3n, es&nbsp;\u00abodiada\u00bb.&nbsp;\u00bfC\u00f3mo lidi\u00f3&nbsp;Lea con eso?&nbsp;\u00bfY c\u00f3mo lidi\u00f3&nbsp;Dios con eso?<\/p>\n\n\n\n<p>A veces hay&nbsp;\u201cpeque\u00f1os\u201d&nbsp;detalles en las Escrituras que brindan ideas sorprendentes y pueden ser absolutamente reveladores y, sin embargo, podr\u00edan pasarse por alto f\u00e1cilmente,&nbsp;de la misma manera, podemos recopilar mucho de los&nbsp;nombres&nbsp;de los hijos de Lea: si prestamos mucha atenci\u00f3n a sus nombres, veremos no solo su dolor,&nbsp;\u00a1sino tambi\u00e9n su incre\u00edble viaje espiritual!<\/p>\n\n\n\n<p>Leemos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY vio el Se\u00f1or que Lea era aborrecida, y abri\u00f3&nbsp;su matriz; pero Raquel era est\u00e9ril. Y Lea concibi\u00f3&nbsp;y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rub\u00e9n, porque dijo:&nbsp;\u201cPorque el Se\u00f1or ha visto mi aflicci\u00f3n, pues ahora&nbsp;<strong>mi marido me amar<\/strong><strong>\u00e1<\/strong>\u201d. Y concibi\u00f3&nbsp;otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo:&nbsp;\u201cPor cuanto oy\u00f3&nbsp;el SE\u00d1OR que&nbsp;<strong>yo era aborrecida<\/strong>, me ha dado tambi\u00e9n este hijo\u201d, y llam\u00f3&nbsp;su nombre Sime\u00f3n. Y concibi\u00f3&nbsp;otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo:&nbsp;\u201cAhora esta vez&nbsp;<strong>se unir<\/strong><strong>\u00e1&nbsp;<\/strong><strong>mi marido conmigo<\/strong>, porque le he dado a luz tres hijos\u201d; por eso se llam\u00f3&nbsp;su nombre Lev\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos entonces que&nbsp;est\u00e1&nbsp;claro que los nombres de sus tres primeros hijos lo delatan todo:&nbsp;\u00a1lo&nbsp;\u00fanico que le importa a Lea en este momento es su esposo!&nbsp;\u00a1Ella est\u00e1&nbsp;pidiendo, suplicando, llorando por el amor y el afecto de Jacob!&nbsp;\u00bfCu\u00e1ntas l\u00e1grimas derramaron sus tiernos ojos?&nbsp;\u00bfCu\u00e1ntas noches sin dormir estuvo llorando en su cama, sinti\u00e9ndose rechazada, no amada, odiada?&nbsp;Aunque Lea habl\u00f3&nbsp;de Dios viendo su aflicci\u00f3n, de hecho, el nombre de Rub\u00e9n &nbsp;tiene el verbo&nbsp;\u00abver\u00bb&nbsp;en plural, y por lo tanto, implica m\u00faltiples testigos. Como si Lea estuviera diciendo:&nbsp;\u00a1Miren, todos!&nbsp;\u00a1Tengo un hijo!&nbsp;Las implicaciones son claras: le di un hijo,&nbsp;\u00bfno creen que deber\u00eda ser suficiente para que mi esposo me ame?.<\/p>\n\n\n\n<p>Lea necesita ser sanada del rechazo y aborrecimiento del que era v\u00edctima por parte del hombre que debi\u00f3&nbsp;amarla.Esta historia ten\u00eda que ser una historia de sanidad: Lea no pod\u00eda convertirse en&nbsp;una mujer libre&nbsp;si su coraz\u00f3n no sanaba, si finalmente no alcanzaba la paz, si no se reconciliaba con sus circunstancias y su vida. S\u00ed, obviamente pas\u00f3&nbsp;por a\u00f1os de continua humillaci\u00f3n y dolor; pero a trav\u00e9s de este dolor, Dios hab\u00eda estado tratando con ella y san\u00e1ndola. No sabemos cu\u00e1ntas l\u00e1grimas derramaron sus tiernos ojos ni cu\u00e1ntas horas pas\u00f3&nbsp;llorando desesperadamente ante el Se\u00f1or, pidi\u00e9ndole que limpiara su coraz\u00f3n de envidias y celos, que la fortaleciera y le diera paz. Sin embargo, al final de G\u00e9nesis 29, vemos claramente esta&nbsp;sanidad&nbsp;consumada en el nombre de su cuarto hijo, ya que leemos un informe completamente diferente:&nbsp;\u201cY concibi\u00f3&nbsp;otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo:&nbsp;\u201c<strong>Ahora alabar<\/strong><strong>\u00e9&nbsp;<\/strong><strong>al SE<\/strong><strong>\u00d1<\/strong><strong>OR<\/strong>; por eso llam\u00f3&nbsp;su nombre Jud\u00e1\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1n diferente es este nombramiento &nbsp;de los tres primeros hijos! Ahora vemos a la mujer que quiere alabar al Se\u00f1or&nbsp;\u2013alabarlo sin importar sus circunstancias\u2013. Las circunstancias no cambiaron, por cierto: segu\u00eda siendo la esposa menos amada, todav\u00eda sufr\u00eda por eso, no dejaba de amar a su marido, no dejaba de a\u00f1orar su amor y su cari\u00f1o.&nbsp;Sin embargo, el camino espiritual que acabamos de trazar, nos revela a la mujer que sabe alabar al Se\u00f1or, pase lo que pase, y por eso se convierte en una de los ejemplos de libertad espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermana, recuerde lo que dice el Se\u00f1or: Yo soy tu marido, tu hacedor. No lo olvide.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>G\u00e9nesis 29:16-17&nbsp;\u201cLab\u00e1n ten\u00eda dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer\u2026\u201d Comencemos desde el principio.&nbsp;La Escritura&nbsp;dice que&nbsp;Raquel ten\u00eda hermosos rasgos y una hermosa tez&nbsp;y lo&nbsp;\u00fanico que descubrimos sobre Lea es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":14150,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[36],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"G\u00e9nesis 29:16-17&nbsp;\u201cLab\u00e1n ten\u00eda dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer\u2026\u201d Comencemos desde el principio.&nbsp;La Escritura&nbsp;dice que&nbsp;Raquel ten\u00eda hermosos rasgos y una hermosa tez&nbsp;y lo&nbsp;\u00fanico que descubrimos sobre Lea es [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2023-02-06T14:18:53+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-02-06T14:18:54+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1F11EC58-FE18-48A4-826F-4E98CC130973.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"714\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"EDITOR\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"EDITOR\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"4 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179\",\"name\":\"Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\"},\"datePublished\":\"2023-02-06T14:18:53+00:00\",\"dateModified\":\"2023-02-06T14:18:54+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Un mensaje para las mujeres\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\",\"name\":\"La Prensa Cristiana\",\"description\":\"Anunciando Las Buenas Nuevas\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\",\"name\":\"EDITOR\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"EDITOR\"},\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana","og_description":"G\u00e9nesis 29:16-17&nbsp;\u201cLab\u00e1n ten\u00eda dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer\u2026\u201d Comencemos desde el principio.&nbsp;La Escritura&nbsp;dice que&nbsp;Raquel ten\u00eda hermosos rasgos y una hermosa tez&nbsp;y lo&nbsp;\u00fanico que descubrimos sobre Lea es [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179","og_site_name":"La Prensa Cristiana","article_published_time":"2023-02-06T14:18:53+00:00","article_modified_time":"2023-02-06T14:18:54+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":714,"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1F11EC58-FE18-48A4-826F-4E98CC130973.png","type":"image\/png"}],"author":"EDITOR","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"EDITOR","Tiempo de lectura":"4 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179","name":"Un mensaje para las mujeres - La Prensa Cristiana","isPartOf":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website"},"datePublished":"2023-02-06T14:18:53+00:00","dateModified":"2023-02-06T14:18:54+00:00","author":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=14179#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/laprensacristiana.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Un mensaje para las mujeres"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/","name":"La Prensa Cristiana","description":"Anunciando Las Buenas Nuevas","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e","name":"EDITOR","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"EDITOR"},"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14179"}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14180,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14179\/revisions\/14180"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}