{"id":19037,"date":"2025-10-23T15:56:16","date_gmt":"2025-10-23T15:56:16","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=19037"},"modified":"2025-10-23T15:56:16","modified_gmt":"2025-10-23T15:56:16","slug":"fratricidio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=19037","title":{"rendered":"Fratricidio"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Por el Pastor: Pai Otoniel Alvarado|<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Iglesia: Lirios del Valle Central<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ese horror llamado fratricidio&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ellos eran hermanos de sangre. Hijos amados de sus padres. Ense\u00f1ados y discipulados para ofrecerle los mejores holocaustos de adoraci\u00f3n a Dios. Hasta que un d\u00eda, el coraz\u00f3n de uno, se oscureci\u00f3 de envidia contra su hermano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos ofrecieron sacrificio a Dios el mismo d\u00eda, y el mismo d\u00eda fueron comparados y calificados por el omnipotente. Uno fue felicitado y el otro reprobado y se\u00f1alado por Dios como un mal ofrendante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Ca\u00edn, el aire comenz\u00f3 a volverse pesado y denso. Cada vez que miraba a su hermano menor, su alma se amargaba tanto, hasta el punto de desearle la muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver sonre\u00edr a Abel, sus entra\u00f1as ard\u00edan al rojo vivo. &nbsp;Al saludarlo por la ma\u00f1ana, sent\u00eda como volv\u00eda a sangrar la grieta que se abri\u00f3 en su alma, en ese culto de sacrificios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que comenz\u00f3 a planificar su asesinato. El primer asesinato de la historia en la humanidad. Ca\u00edn crey\u00f3 que,solo desapareciendo a su peque\u00f1o hermano, podr\u00eda volver a conciliar el sue\u00f1o, y tener \u201cpaz\u201d en su oscuro coraz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c \u00a1M\u00e1talo\u2026m\u00e1talo con tus propias manos!\u201d &nbsp;as\u00ed le dec\u00eda la voz, que a diario escuchaba en su interior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el d\u00eda en que consum\u00f3 su plan, mediante una emboscada enga\u00f1osa, dise\u00f1ada con frialdad bien calculada. As\u00ed que, por medio de mentiras, guio a su hermano Abel, al lugar de su muerte. All\u00ed donde lo hizo agonizar, mientras observaba como su sangre era absorbida en la tierra y \u201cdesaparec\u00eda de su vista\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su enga\u00f1oso coraz\u00f3n ahora estaba m\u00e1s confundido que nunca. &nbsp;El alivio que esperaba jam\u00e1s lleg\u00f3; sino que envuelto en sombras de culpa y auto-condena, corri\u00f3 en direcci\u00f3n opuesta de su hermano inm\u00f3vil. &nbsp;Sin el m\u00e1sm\u00ednimo deseo de auxiliarlo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 pens\u00f3, que ahora ya poder tener el primer lugar en el culto. Quiz\u00e1 imagino recibir las felicitaciones y los aplausos que antes le dieron al difunto. Pero lo extra\u00f1o era, que mientras su sangre se enfriaba, la herida de su alma sangraba m\u00e1s. &nbsp;Sent\u00eda que todo el universo lo miraba y lo se\u00f1alaba como culpable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A penas era el primer d\u00eda de pena moral, y ya no se aguantaba as\u00ed mismo. Era tanto el peso de su fratricidio, que su rostro le cambio, y Dios fue el primero en dec\u00edrselo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00edn manch\u00f3 su historia para siempre, con la sangre de su propio hermano. No importaba a donde fuera o hullera. &nbsp;Porque a pesar que el mismo Dios lo exili\u00f3, la sangre de Abel clamaba desde la tierra. [Genesis 4: 1-16]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien; difamar, calumniar, desear mal, envidiar, criticar y aborrecer a nuestros hermanos en Cristo; tambi\u00e9n se cuenta como pecado de fratricidio. El fratricidio no se limita a matar a un hermano de forma f\u00edsica, sino a propinarle todo tipo de da\u00f1o, que le cause dolor, traici\u00f3n y difamaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo como Ca\u00edn, que era del maligno y mat\u00f3 a su hermano. \u00bfY por qu\u00e9 causa le mat\u00f3? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sab\u00e9is que ning\u00fan homicida tiene vida eterna permanente en \u00e9l.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>1 Juan 3: 12 y 15<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en medio de nuestras congregaciones, los fratricidas abrazan, besan y saludan a los mismos hermanos, que m\u00e1s tarde critican, y traicionan.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por envidia de alg\u00fan privilegio o bendici\u00f3n. Quiz\u00e1 por ser amado de todos, o porque simplemente dejaron anidar en sus corazones, la interminable amargura de ver feliz y exitoso a su vecino de asiento en la iglesia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los Abeles se gozan y se deleitan en Dios, los Caines se amargan y rechinan sus dientes para ver mal a sus hermanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El amor es la primera evidencia de la madurez. La paz es la marca de los salvos, y el perd\u00f3n es el ADN de los verdaderos hijos de Dios. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, para ser sanos, y maduros. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos de desarrollar nuestra identidad de hijos: Los hijos con identidad no se comparan, no compiten, ni envidian a sus hermanos. &nbsp;Ellos saben qui\u00e9nes son en Dios y en el cuerpo de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, no le demos lugar al diablo, ni a las personas usadas por el diablo encargadas de sembrar discordias, divisiones y hostilidades en contra de los nuestros hermanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPero si os mord\u00e9is y os com\u00e9is unos a otros, mirad que tambi\u00e9n no os consum\u00e1is unos a otros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, \u00bfc\u00f3mo puede amar a Dios a quien no ha visto? &nbsp;Y nosotros tenemos este mandamiento de \u00e9l: El que ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>G\u00e1latas 5:15; 1 Juan 4:20, 21<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[Para m\u00e1s reflexiones, visita nuestro canal en YouTube: Pai Otoniel Alvarado o Cont\u00e1ctanos al 503- 7142-2613]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Pastor: Pai Otoniel Alvarado| Iglesia: Lirios del Valle Central Ese horror llamado fratricidio&nbsp; Ellos eran hermanos de sangre. Hijos amados de sus padres. Ense\u00f1ados y discipulados para ofrecerle los mejores holocaustos de adoraci\u00f3n a Dios. 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