{"id":4450,"date":"2018-09-17T13:09:41","date_gmt":"2018-09-17T13:09:41","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450"},"modified":"2018-09-17T13:15:44","modified_gmt":"2018-09-17T13:15:44","slug":"el-hombre-de-la-mano-seca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450","title":{"rendered":"El Hombre de la Mano Seca"},"content":{"rendered":"<p>Mateo 12:9-10 \u201cPasando de all\u00ed, entr\u00f3 en la sinagoga de ellos. Y he aqu\u00ed, hab\u00eda all\u00ed un hombre que ten\u00eda una mano seca\u201d<\/p>\n<p>Este hombre iba a la sinagoga por lo menos dos veces al d\u00eca. En la ma\u00f1ana y en la tarde a la hora de la oraci\u00f3n.\u00a0 Como buen jud\u00eco, segu\u00eda las instrucciones de sus maestros de la Ley de Dios de presentarse a su lugar de estudios de la Torah, lo que hoy significa la Biblia.<\/p>\n<p>Era un hombre piadoso. Convencido de que escuchar la Palabra de Dios de labios de sus maestros le conceder\u00eda larga vida y la paz que tanto necesitaba. Y creo que sus maestros le ense\u00f1aban con mucho inter\u00e9s lo que a ellos concern\u00eda. Es decir, le predicaban las cosas del Reino de Dios que alg\u00fan d\u00eca se iba a ser realidad en sus vidas. Entonces ser\u00edan libres. Libres no solo del Imperio que gobernaba su pa\u00ecs, pero tambi\u00e9n libres de toda enfermedad como hab\u00eda prometido el profeta. Y si algo necesitaba este hombre era sanidad. En su coraz\u00f3n lat\u00eda la esperanza de que cualquier d\u00eca Dios le iba a hacer el milagro que tanto necesitaba.<\/p>\n<p>Su mano estaba seca. Se hab\u00eda petrificado por alg\u00fan accidente que le hab\u00eda afectado los m\u00fasculos y tendones de su mano. Los m\u00e9dicos no hab\u00edan podido hacer nada por \u00e9l, as\u00ed que su horizonte se hab\u00eda quedado corto en poco tiempo. A menos que alguien capaz de tener la fe suficiente y el valor de enfrentar la realidad le tocara su mano para que sanara. Esa era su fe y su esperanza. Su vida, mientras tanto, transcurr\u00eda entre limosna y limosna. Hab\u00eda que llevar el pan a la mesa de sus hijos.<\/p>\n<p>Es cierto, ten\u00eda buenos maestros de Torah. Buenos para ense\u00f1ar letra pero in\u00fatiles en ense\u00f1ar fe. Ni ellos mismos cre\u00edan que Dios pod\u00eda hacer el milagro de sanidad que este compa\u00f1ero de banca necesitaba. Sin duda lo conoc\u00edan pues no pod\u00eda pasar desapercibido con su brazo inmovilizado e in\u00fatil. Era muy conocido en su iglesia. Todos le ense\u00f1aban a creer en Dios pero nadie le hab\u00eda mostrado las virtudes de ese Dios que tanto le mencionaban. Ninguno de esos eruditos se hab\u00eda tomado nunca la molestia de tan siquiera preguntarle la causa de su condici\u00f3n. Pertenec\u00edan a la religi\u00f3n fr\u00eda e indiferente al dolor ajeno. Cada uno de ellos cuidaban que no faltara ni una jota o una tilde cuando le\u00edan la Ley pero descuidaban la pr\u00e1ctica de esas letras.<\/p>\n<p>Nuestro hombre era un devoto y fiel asistente a la iglesia. Cada d\u00eca esperaba con ansias que apareciera el Deseado de las Naciones, el que en sus Alas traer\u00eda sanidad. Y as\u00ed pasaban los d\u00edas, los meses y los a\u00f1os. Nadie a su alrededor se hab\u00eda tomado la molestia -repito-, de mostrarle el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s a su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed es hoy en d\u00eca. Cuantas personas con el coraz\u00f3n seco est\u00e1n entrando y saliendo de nuestras congregaciones. Es cierto, los vemos cantando y entonando los himnos con sus himnarios en una de sus manos pero en su interior hay sequedad. Necesitados de un abrazo. Implorando en silencio una mirada de compasi\u00f3n. Esperando con paciencia que un d\u00eca un mes\u00ecas se acerque a ellos y les pregunte si desayunaron. Si tienen para el almuerzo del d\u00eca. Si tienen el pasaje del bus para regresar a su casa.<\/p>\n<p>Cuantas mujeres se sientan en las sillas de las iglesias hoy en d\u00eca con los ojos llorosos porque su esposo est\u00e1 postrado en cama, con las esperanzas secas y el temor de perder su casa llenando sus pensamientos. Y ninguno de los \u201ceruditos de hoy\u201d nos damos cuenta. Nos dedicamos a predicar, a pegar pu\u00f1etazos en el p\u00falpito para impresionar a los oyentes pero incapaces de interesarnos por aquella anciana que se sienta sola en un rinc\u00f3n de la iglesia porque sus hijos la han dejado abandonada.<\/p>\n<p>O qu\u00e8 decir de la se\u00f1orita que llega a la congregaci\u00f3n en busca de un padre espiritual que la aconseje qu\u00e8 hacer con el muchacho que la golpea y la prostituye y resulta ser el di\u00e1cono que cuida el parqueo. Buenos predicadores pero ingratos con los secos de fe, de sanidad, de vida, de esperanza.<\/p>\n<p>Para el hombre de la historia de Mateo hubo un d\u00eca. Ese d\u00eca en que lleg\u00f3 Jesus. Y Jesus s\u00ed vio su mano. Jesus s\u00ed vio la angustia en los ojos del herido. Jesus s\u00ed not\u00f3 la necesidad urgente de sanar a ese hombre para que volviera a trabajar. No import\u00f2 la ley de los maestros. Lo importante era sanar a ese herido por la vida. Sanar a ese solitario que deambulaba de iglesia en iglesia buscando soluci\u00f3n a su problema. El hombre no quer\u00eda dinero. Solo sanidad. Solo un poco de atenci\u00f3n a su dolor. Solo una mirada de compasi\u00f3n. Quer\u00eda estar bien para trabajar. Solo eso.<\/p>\n<p>Dos protagonistas de una misma historia. Esa historia puede ser la suya. O la m\u00eda. Los predicadores de esa sinagoga se perdieron el enorme privilegio de sanar una mano porque sus \u201cestatutos\u201d se lo prohib\u00edan. Porque sus \u201ccreencias\u201d les dec\u00edan que ese hombre era pecador por lo tanto ten\u00eda que pagar las consecuencias. Se perdieron la bendici\u00f3n de ver una vida transformada.<\/p>\n<p>Pero, como dijera Pablo, \u00a1gracias doy por Jesucristo!. \u00c8l s\u00ed es capaz de ver la sequedad de mi coraz\u00f3n, de mis ojos, de mi vida, de mis anhelos y mis sue\u00f1os. Y s\u00e9 que como hizo con aquel hombre, Jesus ve mi condici\u00f3n seca y devolver\u00e1 la vida a mis sue\u00f1os rotos y secos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mateo 12:9-10 \u201cPasando de all\u00ed, entr\u00f3 en la sinagoga de ellos. Y he aqu\u00ed, hab\u00eda all\u00ed un hombre que ten\u00eda una mano seca\u201d Este hombre iba a la sinagoga por lo menos dos veces al d\u00eca. En la ma\u00f1ana y en la tarde a la hora de la oraci\u00f3n.\u00a0 Como buen jud\u00eco, segu\u00eda las instrucciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4452,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[36],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Mateo 12:9-10 \u201cPasando de all\u00ed, entr\u00f3 en la sinagoga de ellos. Y he aqu\u00ed, hab\u00eda all\u00ed un hombre que ten\u00eda una mano seca\u201d Este hombre iba a la sinagoga por lo menos dos veces al d\u00eca. En la ma\u00f1ana y en la tarde a la hora de la oraci\u00f3n.\u00a0 Como buen jud\u00eco, segu\u00eda las instrucciones [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"La Prensa Cristiana\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2018-09-17T13:09:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2018-09-17T13:15:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/2017-11-23-PHOTO-00003245.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"714\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"EDITOR\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"EDITOR\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450\",\"name\":\"El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\"},\"datePublished\":\"2018-09-17T13:09:41+00:00\",\"dateModified\":\"2018-09-17T13:15:44+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El Hombre de la Mano Seca\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website\",\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/\",\"name\":\"La Prensa Cristiana\",\"description\":\"Anunciando Las Buenas Nuevas\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e\",\"name\":\"EDITOR\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"EDITOR\"},\"url\":\"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana","og_description":"Mateo 12:9-10 \u201cPasando de all\u00ed, entr\u00f3 en la sinagoga de ellos. Y he aqu\u00ed, hab\u00eda all\u00ed un hombre que ten\u00eda una mano seca\u201d Este hombre iba a la sinagoga por lo menos dos veces al d\u00eca. En la ma\u00f1ana y en la tarde a la hora de la oraci\u00f3n.\u00a0 Como buen jud\u00eco, segu\u00eda las instrucciones [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450","og_site_name":"La Prensa Cristiana","article_published_time":"2018-09-17T13:09:41+00:00","article_modified_time":"2018-09-17T13:15:44+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":714,"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/2017-11-23-PHOTO-00003245.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"EDITOR","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"EDITOR","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450","name":"El Hombre de la Mano Seca - La Prensa Cristiana","isPartOf":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website"},"datePublished":"2018-09-17T13:09:41+00:00","dateModified":"2018-09-17T13:15:44+00:00","author":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=4450#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/laprensacristiana.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El Hombre de la Mano Seca"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#website","url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/","name":"La Prensa Cristiana","description":"Anunciando Las Buenas Nuevas","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/3e7d82c6bfd6b1fa67010f8f7cd5256e","name":"EDITOR","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/laprensacristiana.com\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/72069dfb6c13772d9e8381e3638666d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"EDITOR"},"url":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?author=3"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4450"}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4450"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4450\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4451,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4450\/revisions\/4451"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4452"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprensacristiana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}