{"id":5043,"date":"2019-02-08T18:14:39","date_gmt":"2019-02-08T18:14:39","guid":{"rendered":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=5043"},"modified":"2019-02-13T06:37:54","modified_gmt":"2019-02-13T06:37:54","slug":"el-ocaso-de-un-gigante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprensacristiana.com\/?p=5043","title":{"rendered":"El ocaso de un gigante"},"content":{"rendered":"<p>Deut. 17:14-17 \u201cCuando entres en la tierra que el SE\u00d1OR tu Dios te da, y la poseas y habites en ella, y digas: \u00abPondr\u00e9 un rey sobre m\u00ed, como todas las naciones que me rodean\u201d\u2026\u00e9l no tendr\u00e1 muchos caballos\u2026Tampoco tendr\u00e1 muchas mujeres\u2026 tampoco tendr\u00e1 grandes cantidades de plata u oro.<\/p>\n<p>Viejo. Decr\u00e9pito. Solo. Con fr\u00edo no solo en el cuerpo pero tambi\u00e9n en el alma, el hombre que una vez hab\u00eda sido el gigante de Israel yac\u00eda en su lecho esperando la despedida que todo ser humano debe dar un d\u00eca y enfrentarse a su destino final. En la soledad de su alcoba, sin nadie a su lado, las noches del Rey de Israel transcurr\u00edan en penumbras. Apenas, a lo lejos, se escuchaban las tristes notas de los cantores levitas que entonaban sus c\u00e1nticos de alabanzas al\u00a0 Dios que lo hab\u00eda puesto en esa posici\u00f3n hacia ya varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su lira colgaba de una pared en donde era testigo mudo de sus victorias y c\u00e1nticos registrados en el salmodio de su pueblo. Su vida victoriosa ahora era un triste recuerdo de sus d\u00edas juveniles. Ya no ten\u00eda fuerzas para ponerse de pie. Sus a\u00f1os \u00fatiles estaban y\u00e9ndose r\u00e1pidamente y \u00e9l lo sab\u00eda. Afuera, en el fr\u00edo de la noche, algunas estrellas titilaban en el firmamento al que una vez \u00e9l hab\u00eda elevado sus ojos y clamado por la Presencia Divina para pedir ayuda. Los sonidos del silencio llenaban el ambiente y sus guardias y cuidadores hablaban quedamente para no estorbar el descanso nocturno de su monarca. El fin se acercaba y nada ni nadie pod\u00eda darle el calor que ese cuerpo cansado, agotado y envilecido por el resultado de una vida agitada y vivida al m\u00e1ximo necesitaba.<\/p>\n<p>En su alcoba en penumbras, en un rinc\u00f3n donde estaba su lecho, apenas un peque\u00f1o bulto en posici\u00f3n fetal se vislumbraba que hab\u00eda alguien. El sonido de su lenta y dificultosa respiraci\u00f3n llenaba el ambiente y los m\u00e9dicos luchaban por prolongarle la vida para que su rey tardara a\u00fan en presentarse a rendir cuentas al Dios a qui\u00e9n le hab\u00eda cantado tantas y hermosas canciones.<\/p>\n<p>David est\u00e1 pronto a partir. La Biblia no menciona que a su lado estuviera su esposa Betsab\u00e8. Ni Salomon su hijo ni su amado Absal\u00f2n. Nadie. Solo sus guardias y sus m\u00e9dicos. Ah, y una muchacha desconocida a quien acostaron a su lado para que le diera calor corporal.<\/p>\n<p>Este pastor que una vez fue un joven bello y hermoso, el que una vez fue un aguerrido defensor de ovejas. El que una vez fue un caudillo victorioso y amigo de Dios, un hombre que supo ser agradecido con sus amigos y misericordioso con sus enemigos, ahora yace in\u00fatil en su cama con toda su realeza y abolengo a punto de extinguirse. Sin un beso de su esposa. Sin un adi\u00f3s de sus hijos. Sin fanfarrias de sus oficiales. Sin tambores de guerra. Sin saludos marciales ni banderas como estandartes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e8 hizo este gran hombre para que su final fuera tan triste y solitario?<\/p>\n<p>Quebrant\u00f3 una de las tres ordenes de Dios para quienes fueran puestos en el trono de su pueblo: Muchas mujeres. David tuvo lo que muchos otros no tuvieron. Fama, poder y fortuna. Fue un hombre popular. Y esas son precisamente las temporadas m\u00e1s dif\u00edciles de todo hombre que ha alcanzado el \u00e9xito. Los pastores, los l\u00ecderes, y todos aquellos que han alcanzado un pelda\u00f1o m\u00e1s arriba que el resto de los mortales somos vulnerables a las ca\u00eddas por el poder que se nos otorga y la admiraci\u00f3n que recibimos.<\/p>\n<p>No es que seamos guapos. Somos populares. Somos puestos en lugares desde donde el horizonte se ve a lo lejos y se puede perder de vista el acantilado que hay a nuestros pies. Como el \u00e1guila que remonta su vuelo, que puede ver el infinito, prefiere siempre observar su entorno para saber en d\u00f3nde est\u00e1 la presa. El \u00e1guila y el c\u00f3ndor no se elevan para sentirse superiores sino para buscar desde all\u00e1 el sustento a sus polluelos. Pero el hombre no es as\u00ed. Se marea en las alturas. Quiere mantenerse siempre all\u00ed para hacerse ver, para que todos lo admiren y se rindan a sus pies y se olvida que siempre tiene que bajar aunque sea al estercolero y al pantano para recordar de d\u00f3nde fue sacado. Lamentablemente eso no sucede a veces. Y es cuando viene el fracaso final. Cuando lo abyecto se manifiesta. Cuando el miasma del alma aparece. Y la quimera de la vida se desvanece.<\/p>\n<p>David fue fiel en la primera y tercera demanda, pero tristemente fall\u00f3 en la segunda y tom\u00f3 otras mujeres quienes en vez de apaciguar su pasi\u00f3n m\u00e1s la aumentaron. Y el gigante que una vez fue vencedor de gigantes, ahora est\u00e1 vencido por ese gigante que albergaba en lo rec\u00f3ndito de su alma.<\/p>\n<p>Creo que es un buen recordatorio para nosotros, \u00bfno amigos?<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/7298805.collect.igodigital.com\/collect.js\"><\/script><br \/>\n<script type=\"text\/javascript\">\n_etmc.push([\"setOrgId\", \"7298805\"]);\n_etmc.push([\"setUserInfo\", {\n\"email\" : %%email%%,\n\"details\" : {\n\"first_name\" : %%first_name%%,\n}\n}]);\n_etmc.push([\"trackPageView\"]);\n<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deut. 17:14-17 \u201cCuando entres en la tierra que el SE\u00d1OR tu Dios te da, y la poseas y habites en ella, y digas: \u00abPondr\u00e9 un rey sobre m\u00ed, como todas las naciones que me rodean\u201d\u2026\u00e9l no tendr\u00e1 muchos caballos\u2026Tampoco tendr\u00e1 muchas mujeres\u2026 tampoco tendr\u00e1 grandes cantidades de plata u oro. Viejo. 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