Mateo 6:4
Mujer…
Hay momentos en la vida donde sientes que todo lo que haces pasa desapercibido. Sirves, ayudas, sostienes, oras… y aun así, nadie lo nota.vY aunque no lo digas, eso cansa. No porque te falte fe… sino porque el alma también se desgasta cuando da y no recibe.
Hay días en los que te preguntas en silencio: “¿Vale la pena seguir?”
Y es ahí donde muchas se detienen. No porque quieran alejarse de Dios… sino porque se sintieron invisibles.
Pero hoy quiero recordarte algo sencillo, pero profundo: Aunque nadie te vea… Dios sí te ve.
Él ve cada esfuerzo que haces en silencio. Ve cuando eliges hacer lo correcto, aunque nadie te aplauda.
Ve cuando decides seguir, aunque estés cansada. Ve tu fidelidad en lo pequeño, en lo escondido, en lo que otros no valoran.vY para Dios, eso tiene valor eterno.
Jesús lo dijo claramente: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”
Nada de lo que haces para Dios se pierde. Nada queda olvidado. Nada es en vano.
Mujer, no midas tu vida por lo que otros reconocen. No te detengas porque nadie lo ve. No sueltes lo que Dios puso en tus manos.
Cuando entiendes que Dios sí te ve, dejas de vivir buscando aprobación… y comienzas a vivir con propósito. Y poco a poco, lo que antes pesaba…
se transforma en sentido. Una vida firme. Una fe constante. Un corazón que sigue adelante, aun en silencio.
Tomando Mi Nación Mujer
Emma de Cuéllar