El poema de proverbios 31 también destaca los resultados que cosecha una mujer
virtuosa: Sus hijos la llaman bienaventurada y su esposo la alaba.
La mujer diseñada por Dios tienen todo lo necesario para desempeñar las
actividades dentro de la familia (no solamente fuera de casa), no es la única
responsable de todo lo que se viva al interior del hogar, pero es muy competente
para su trabajo tanto fuera como dentro de la misma. Cuando la mujer virtuosa
encuentra ese balance en la vida, inequívocamente sus hijos la llaman dichosa, muy feliz; pues ven como enfrenta las adversidades tomada de la mano de Dios. Pero su esposo no desaprovecha ocasión para alabarla y elogiarla por sus múltiples
capacidades. Alaba a esa mujer virtuosa con Sabiduría en Acción.