La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” Proverbios 31.30
¡Gracias a Dios por el encanto y la belleza femenina! Es un arte y sello de Su
creación, pero todo lo externo que pueda tener una mujer no es de comparar con la
belleza interna que la mujer virtuosa tiene. Eso fue descrito por Pedro como
“vestirse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu
tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.” Esa belleza se origina por
darle al Señor el lugar que le corresponde en lo profundo de su corazón, un lugar
dónde nadie ni nada puede estar, ni el esposo, ni los hijos, ni la realización personal
ni nada… ¡solamente le pertenece al Padre celestial! Cuando una mujer tiene esa
belleza, se ríe de lo porvenir. Teme al Señor con Sabiduría en Acción.