No estamos seguros si en este momento la mamá del proverbista estaba con vida aún, pero que alegría es leer que las enseñanzas dadas por una madre son recordadas por su hijo, de eso da testimonio el principio de este día. Y queremos recordar a las mamás los siguiente:
Mamás no dejen de orar por sus hijos. Dios escucha las oraciones de sus hijas cuando interceden por sus hijos, jamás dejen de clamar por ellos. Mamás no dejen de aconsejar a sus hijos. Aunque parezca que no escuchan, siempre tendrán en mente lo que su mamá les dijo en vida, para bien o para mal, no rehúsen el consejo. Mamás no dejen de esperar lo mejor para sus hijos. Tarde o temprano lo que hayan sembrado en la mente, corazón y vida de sus hijos, dará fruto. Seamos DEC con SEA.