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miércoles, febrero 21, 2024

Rey, no príncipe

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Pr. Carlos Berges | Iglesia de Cristo Visión de Fe

Mateo 2:2 “Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”

Bueno, hoy está de moda escribir sobre el nacimiento del Niño Dios. Pasadas estas fechas ya nadie se acordará de este acontecimiento que no estoy muy seguro que sea cierto, ya que aún los estudiosos de las fechas bíblicas no se ponen de acuerdo en que fecha exactamente nació Jesús.

Pero dejando a un lado todo ese dilema, en lo que quiero enfocarme es en las palabras de los tres magos o sabios -que tampoco eran reyes como nosotros lo vemos-, que llegaron desde oriente a saludar al que esperaban que un día apareciera en este mundo.

Para poder comprender realmente las palabras de estos sabios de oriente, tenemos que ubicarnos en los tiempos bíblicos en el momento en que sucedieron estas cosas. Para empezar, estos sabios viajaron una gran distancia para honrar a un rey; no a un simple niño. Tampoco era un príncipe como sucede en esta tierra, ya que los hijos de los reyes, primero obtienen el título de príncipe para luego ascender al trono y ser llamados reyes.

Pero no sucedió así con este niño que ha nacido según la profecía antigua. Este niño nació siendo Rey, así, con mayúscula. Es por eso que Herodes se puso nervioso cuando escuchó que había nacido nada más y nada menos que en su “reino”, un Rey al que estos hombres estaban buscando. Recordemos que en esos sitios, el miedo a perder el trono era extremo. Había que matar o eliminar a todo aquel que insinuara que era superior al rey puesto por de facto en alguna silla real. Y Herodes era uno de esos. De allí su miedo a ser destronado.

Pero hay algo de ironía en el gran esfuerzo que los sabios orientales ponían para honrar al rey de los judíos.

En aquel tiempo, los judíos muchas veces eran menospreciados y deshonrados debido a sus costumbres y creencias únicas, y también a menudo por su éxito y prosperidad. Se mezclaban el rechazo tanto como la envidia.

Muchas veces se pensaba que eran una raza baja, problemática y conquistada. Es sorprendente entonces, que estos hombres se hubieran molestado tanto para honrar y adorar a un rey infante, pero aún más a un rey de los judíos. ¿Acaso no tenían ya a Herodes como rey pues?  ¿Qué está pasando aquí?

“Dijeron: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” ¿Judíos?’ ¿A quién le importaban los judíos? Incluso en aquellos días, los judíos eran objeto de desprecio, porque antes habían sido llevados cautivos al oriente.  ¿Y los burdos, vulgares, pobres y despreciados judíos podían llegar a tener un Rey, tanto como para que desde oriente mismo vinieran unos hombres cargados de regalos para presentarlos ante el Rey que ha nacido a saber dónde?  Aunque son la misma aristocracia de Dios, Israel, su pueblo escogido, despreciaban a los judíos.

Significativamente, dicen que este niño ha nacido como rey de los judíos. Que un bebe nazca rey es extrañoo. Usualmente son prpríncipes por mucho tiempo antes de ser reyes. Su posiciónn de Rey no le fue dado más tarde; fue desde su nacimiento.

Ahora, la pregunta del millón: Para usted que lee esto: ¿Es Jesús un niño príncipe esperando a llegar a ser el Rey de su vida, o lo es desde ya? Y, si él es su Rey, ¿es usted uno de sus súbditos? Porque debe usted saber que los reyes no tienen admiradores, tienen súbditos que le obedecen y se humillan ante su Presencia.

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