¿Sabes cuál es la más importante demostración de amor que tus hijos necesitan ?

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POR JULY DE SOSA

Existen muchas maneras de demostrar amor a nuestros hijos. Pero entre todas una es la más importante, pero también la más ausente dentro de los hogares modernos en este tiempo. Me refiero a las palabras que intercambiamos con nuestros hijos “dialogo”. Es curioso ver como algunos padres se esfuerzan para que sus hijos estudien en un colegio de prestigio, les incentivan, u obligan en su tiempo libre aprender un tipo de arte, y al llegar el tiempo de universidad estos tengan su propio vehículo, entre otras cosas más que se obtienen con recurso económico. Las cuales son buenas y tienen su propio provecho. Lo curioso esta en el hecho de la “comodidad y orgullo” que esto suma a los padres o responsables de estos niños, y jóvenes; que en ocasiones pasan por alto un factor muy importante y determinante en la formación de estos que merece todo su esfuerzo juntamente con lo demás. Este es el ¡Dialogo! Y no me refiero a palabras improductivas, sino más bien a aquellas que además de productivas, forman hombres y mujeres con voluntad firme y desarrollan su identidad. Esta es la más importante demostración de amor que nuestros hijos merecen de nuestra parte, ya que el tiempo que invertimos en conversar con ellos no tiene que ver con recurso económico, sino más bien con nuestro interés y deseo de formar su vida con valores que aun cuando fueren viejos no olvidarán; así lo asegura el proverbio 22:6. Sí bien es cierto, esta demostración de amor es una de las más difícil de practicar en este tiempo, no debemos de pasar por alto el tesoro que se vuelve en el corazón de los jóvenes.

Conozco “desfavorablemente” muchos casos de jóvenes, que lo recibido de sus padres además de una posición social es: bofetadas, palabras de regaño dirigidas en gritos, y mil cosas más que lentamente destruyen sus vidas, rebasando el respeto y su identidad. Recientemente escuche a una joven   decir…Yo preferiría que mis papas se sentaran a escucharme antes que me inviten a un viaje, una cena, una visita al cine; donde las únicas palabras que escucho son ¡Te gusto! Si mi respuesta es si ellos dicen ¡Qué bueno!   Si mi respuesta es no dicen ¡Eres una desagradecida!. Es lamentable que los afanes, el trabajo, y los múltiples compromisos, roben el tiempo que como padres nos conviene invertir hablando con nuestros hijos, para conocer acerca de sus preferencias, afrentas, sueños, su opinión como individuo, y todo lo demás que descubre su temperamento. Pienso que sería apropiado para aquellos que tienen descuidada esta manera de demostrar amor al tesoro más grande que poseen “sus hijos” decidan comenzar a “prestar oído” a todo lo que ellos desean contarles. Poniendo punto y final a vivir en calidad de desconocidos bajo el mismo techo… Dios te regalo en las palabras un lenguaje muy bello úsalo con tu descendencia. ¡Feliz semana!

 

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