Todo es licito, pero no todo conviene

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POR JULY DE SOSA

Hay ocasiones en las cuales aquellos que hemos elegido vivir un estilo de vida cristiano nos preguntamos: ¿Está bien que haga esto? ¿Está prohibido hacer aquello? Estas dudas muchas veces son a causa de no querer dañar a aquel que murió por nosotros, o por el temor de recibir “un castigo divino”. Lo cierto es que Dios dice en su palabra que si somos de su propiedad somos ¡libres! Sin embargo existen invitaciones que quieren tendernos trampa, para que nuevamente estemos atados al dolor, vergüenza, aflicción, etc. Para hacer conciencia de esto, el apóstol Pablo escribió: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (1 Corintios 10:23)

Es mi deseo en esta oportunidad brindarle la guía que en lo personal hasta el día de hoy me ha resultado favorable para identificar lo que me conviene hacer, y lo que no. Sin tener la necesidad de preguntarle a otra persona.

1-Lo primero que hago antes de tomar una decisión es platicar con Dios, con total certeza de que él es real y que me escucha, sin importar mi condición o lugar en el que me encuentre. Considero que sin una relación de día a día con Dios, es imposible tener comunión con él, lo cual es catastrófico para un cristiano, porque sin construir relación con Dios, no sabremos reconocer la voz de su santo Espíritu, y su consejo, pasará inadvertido en nosotros.
2- Oblíguese a usted mismo a responderse, si la decisión que va a tomar enaltecerá el nombre de Dios o no. Eso es importante reconocerlo sin afán de sonar religiosa, pero si hemos dado testimonio público de ser cristianos, lo lógico es hacer las cosas para agradar a Dios y dar testimonio a los hombres. Todo lo que sea contrario al testimonio que como cristiano debemos dar, no edifica, “destruye”
3-No asista a lugares que ponga en duda su estilo de vida cristiano tales como: Bar, discotecas, prostíbulos, y todo lugar en el cual se consuma droga, alcohol y sexo sin compromiso. Y no porque usted valla a participar de lo antes mencionado. Sino porque solo el hecho de estar allí, en compañía de quienes lo practican, le coloca a usted en zona de riesgo, y da mal testimonio suyo como hijo de Dios. Asista únicamente si su visita obedece al deseo de presentar el plan de salvación, y pescar almas para Cristo. No, olvide la biblia dice que: “somos cartas leídas” (2Corintios 3:2)
4- Antes de hacer algo o tomar una decisión pregúntese ¿Jesús haría esto? Su respuesta será su luz.
5- No se deje llevar por pensamientos y acciones de gente no creyente del evangelio, nunca serán un buen referente para usted, la palabra dice que ellos… “A lo bueno le llaman malo y a lo malo bueno”. Usted y yo, tenemos el discernimiento que nos da el Espíritu Santo, que mora en nosotros, el solo hecho de identificarlo nos libra del mal, y nos hace ser luz en medio de tinieblas.

Considere estos cinco puntos antes de tomar una decisión o cometer una acción. Recuerde estar en paz con Dios es un regalo de Jesús, y como tal debemos de cuidarlo y guardarlo, Jesús dijo: La paz os dejo, mi paz os doy. (Juan 14:27) La paz que nos dejo, es la paz con Dios. Porque antes de Cristo estábamos enemistados con él. No lo olvide…Todo le es lícito, pero no, todo le conviene.
El que tenga oídos para oír que oiga. ¡Paz y bien para todos!

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