Cómo afrontar la deportación

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Por: Erika Menjivar

Son más de 190,000 salvadoreños que están a punto de ser deportados a El Salvador por la suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS), anunciado por el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump en enero del presente año.

Para el pastor de la Iglesia Castillo del Rey, Heber Pérez, desde una visión pastoral se puede ser un poco radical al pensar que las personas que están de forma ilegal en un país deben enfrentar las leyes y se deben respetar aunque sea una dura realidad. “Pero como salvadoreño siento tristeza, saber que muchos compatriotas que están trabajando duramente van a ser deportados”, añadió.

Desde una perspectiva social, la Decana de Ciencias y Humanidades de la Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios (UCAD), Concepción de Girón expresa su sentir al respecto de la situación, planteando que legalmente Estados Unidos está en todo su derecho de suspender el TPS, pero asegura que el país no se encuentra en las condiciones sociales, políticas, económicas ni territoriales para poder recibir a estos miles de salvadoreños.

El pastor Julio Contreras de Iglesia Bautista Vida Nueva, añade que, la primera y fundamental responsabilidad de las iglesias cristianas en el país es espiritual. “Yo pienso que cada iglesia cuenta con toda la capacidad de Dios para afectar las vidas de aquellos a quienes Dios pone en su camino. Si las iglesias hacemos nuestro trabajo, podemos lograr muchísimo”, agregó.

Expresa el pastor Heber Pérez, que la iglesia tiene la capacidad de recibir a estos miles de salvadoreños, la iglesia tiene como misión ser de bendición y podrá brindar ese refugio para estas personas y las familias afectadas por la deportación. Recomienda que la Iglesia debe informarse más sobre el tema para poder generar la ayuda oportuna, también solidarizarse con la causa y fomentar ministerios dentro de las iglesias para ayudar a todas estas familias de forma espiritual, material y psicológica.

“Nosotros como Iglesia debemos de involucrarnos más en la prevención, en el discipulado infantil, en el trabajo ministerial. Y si tenemos conocimiento de gente que viene deportada, pues ser un poco más agresivos con nuestros programas para atender las necesidades de las personas”, expresa el pastor Heber Pérez.

Son muchos los factores que respectan con el tema, la Iglesia por su parte, según lo antes expuesto por el pastor Pérez sí se encuentra en las condiciones espirituales para recibir a estas personas, pero: ¿Socialmente qué tan listo se encuentra el país ante la situación? La Licda. Concepción de Girón dice que: “El Salvador no está en las condiciones de recibir a tantas personas; ni social, política ni territorialmente”, argumentó.

Además, expresa la Licda. De Girón, que el país tiene muchas deficiencias en todos los aspectos, puesto que no hay empleo, no hay condiciones económicas para que más personas puedan tener una vida digna o un estilo de vida como estaban acostumbrados en Estados Unidos. Dice que como cristianos, se debe poner toda la fe en Dios y esforzarse lo necesario para sobrellevar esta y todas las situaciones que se presenten en el país.

Por su parte, el pastor Contreras, denomina como “un evento dramático” a la problemática que muchas familias salvadoreñas tendrán que enfrentar en los próximos meses por el tema de la deportación, puesto que además de las familias y de la iglesia, también las instituciones pertinente tendrán que preparase para dicho suceso. Dice que, los aspectos a considerar para enfrentar la deportación son a corto plazo: la llegada, aceptación y adaptación a nuestro medio de salvadoreños que traen una nueva realidad cultural, también a mediano plazo: que consiste en su integración productiva y a largo plazo: la reversión de los factores que les obligaron a ellos o a sus padres a dejar el país.

“Los salvadoreños saldremos adelante de esta (y de cualquier otra), si tenemos a Dios como nuestro Rey y nos sometemos gustosamente a sus instrucciones. El mensaje debe ser simple: confiemos en Dios y obedezcamos su palabra, siempre funciona”, Así expresó el pastor Julio Contreras como su recomendación a la Iglesia y a la población para poder enfrentar la deportación en El Salvador.

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