Sobreproteger o cuidar a tus hijos.

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Desde el instante mismo que recibimos la dulce noticia de que seremos madre, se activa una fuerza que impulsa a proteger el fruto en nuestro vientre mientras tengamos vida, o ellos lo permitan.  El amor de mamá sigue siendo un asunto enigmático debido a que, sin importar la edad de sus hijos, en su corazón ella continua, viéndolos pequeños e indefensos. Lo que para algunas en determinado momento las transforma de mamá cuidadosa a sobreprotectora, y en la mayoría de casos, sin reparar en la fina línea, que separa su punto de vista de la individualidad de su hijo, lo que lleva a allanar el camino de vida de ellos, que a la larga les resultará un caos total; de cara a la realidad de vida que demanda de la experiencia del tropiezo y equivocación, para aprender.

Es nuestra responsabilidad como padres tomar la mano de nuestros infantes y enseñarles a dar sus primeros pasos, y cuando ellos aprendan debemos enseñarles el buen camino por el cual andar. Lo que sigue después de eso es observar su crecimiento y hablarles de los peligros que les rodean y que en su mayoría se pueden evitar. Cuidar de nuestros hijos, es advertirles de los peligros, “sobreprotegerlos” es esconderlos de ellos. Y eso no esta en nuestras manos lograr, pensar que sí, es solo el fruto de nuestros temores.

Recuerdo una joven a la que su mamá etiqueto de rebelde; por el hecho de que ella se escapaba de casa en altas horas de la noche e incurrió en el lesbianismo. Al preguntarle a la joven porque se comportaba de esa manera ella respondió muy confiada y segura “mi mamá no me da permiso de salir sola y mucho menos con amigos, a los sitios que visitan los jóvenes como yo, vive repitiéndome los peligros que me esperan al salir de casa, y no me da permiso de tener novio. Concluyo su respuesta con otra pregunta para mí y usted ¿Qué quiere que yo haga?

Ciertamente cuando sobreprotegemos a nuestros hijos, los obligamos a usar su basta imaginación para salirse con la suya, pero motivados por llevar la contraria. Lo cual los vuelve más vulnerables al fracaso.

La palabra de Dios dice: Instruye al niño en su camino y aunque fuera viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6)

Creo fielmente que tomarnos el tiempo para conocer el pensamiento y sentimientos de nuestros hijos, serán clave para descansar en el hecho de que al igual que nosotros ellos tienen que escribir su propia hoja de vida, que no es sobreprotegiéndoles que les libraremos de peligros, sino más bien instruyéndoles y declarándoles la confianza que tenemos en sus capacidades y buen criterio.

“Vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criarlos en disciplina y e instrucción del Señor. (Efesios 6:4)

¡Bendecida semana!


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