No te detengas en tu error sigue avanzando de la mano de Dios.

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Ninguno de nosotros ha estado exento de cometer errores en la vida. Somos carne, somos polvo. De cara a esa realidad debemos con valentía tomar aire y saber darle vuelta a la página y salir de esa zona llamada culpabilidad, para avanzar y no caer en el pozo de la desesperanza, porque a lo largo de nuestra existencia tendremos cosechas malas a causa de siembras irresponsables. (Gálatas 6:7) Esto me lleva a recordar el error del rey David  y las consecuencias de éste, me refiero a la muerte de su hijo producto de su relación de pecado con Betsabé  esposa de Urías,; el error que cometió David al poner sus ojos en la mujer de otro, le trajo como cosecha la muerte de su hijo, claramentela Biblia explica en el libro (2 Samuel 12: 15-23)  que fue Jehová mismo quien hirió de muerte al niño, y aunque David, rogó y ayuno a Dios por su hijo este murió al séptimo día.


Una escena muy desbastadora para cualquier papá que pone toda su confianza en su Dios, esperando conceda su deseo; sin embargo, me ¡maravilla! La resiliencia de David para enfrentar eso. Cuando él supo que a pesar de sus oraciones y ayuno su hijo murió, se levanto cambio su ropa adoro a Jehová su Dios y comió. Qué manera de reconocer “el señorío de Dios” muchos son los que al pedir y no recibir deciden alejarse de Dios enojados y resentidos con él, por no recibir lo esperado.

David decidió poner punto final a la pena que lo embargaba dar vuelta a esa página y renunciar a quedarse lamentando su cosecha por su error de adulterio con Betsabé. Es asombroso el grado de intimidad que David tenía con su Dios, él sabía que su amado, podía perdonarlo y darle una segunda oportunidad sanando a su hijo, y no se equivocó; Dios lo perdonó y otorgo otra oportunidad, pero no de la manera que David esperaba, fue en el cumplimiento de su voluntad que es agradable, buena y perfecta. Dios le concedió a David, un segundo hijo al que llamo Salomón, a quien Dios designo como el sucesor de su trono. Definitivamente es un error pensar que nuestros planes son mejores que los planes de Dios, nuestro pensamiento en cuanto a lo que conviene, difiere mucho con lo que Dios quiere darnos.

Dios tiene el poder para cambiar todo lamento en ¡gozo! Y darnos una y mil oportunidades más, siempre que reconozcamos que sus pensamientos no son nuestros pensamientos, ni sus caminos nuestros caminos. Él es Dios, nuestro creador y quien concedió a cada uno de nosotros el regalo de la vida extendiéndola por medio de su hijo, hasta la eternidad. Es importante que nuestra confianza en Dios sea el mayor pilar en nuestra relación personal con él, solo así descansaremos en su voluntad para con nosotros, y superaremos nuestros errores con responsabilidad y compromiso propio de tomar decisiones conscientes de sus consecuencias.

Sigamos avanzando de la mano de Dios y descansemos cada mañana en su promesa de

“nuevas misericordias”

¡Shalom!

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