¿Quién es tu fuente de bendición?

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Pastor José Luis Blanco y D / Iglesia Edificadores del Reino

Deut 8:7 “Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes”

Todos queremos bendición, algunos no la tienen, otros la tenemos, pero muy pocos la retienen. ¿Por qué será que tenemos perdidas o empates en la vida y muy pocas victorias? Es decir, todo en lo que empezamos se pierde o tenemos bendición por un tiempo, pero no es permanente. ¿Qué hace que solo unos cuantos siempre estén bendecidos y otros no? Me parece que la clave está en la “fuente” de donde extraemos esa bendición para que sea autosostenible en el tiempo y que tan conscientes estamos que la gratitud a Dios hará que esa “fuente” siempre esté disponible. Deut 8: 10 “Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado”.

Cuando el Señor preparó el plan por cuarenta años para su pueblo en el desierto, nunca fue para que murieran en el camino, sino que tuvieran alimento, bebida, comida, ropa, calzado y que sus pies no se hincharan de tanto caminar. Así también de igual manera para nosotros, cuando Dios preparó nuestro plan de vida sobre la tierra, no fue para que tuviéramos escases o abandonarnos a nuestra suerte, sino a darnos vida, y en abundancia. Jn 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”

Nos resulta fácil dar por sentado que nuestra “fuente” Dios, siempre nos dará su protección y casi nunca notamos, ni le agradecemos, por ejemplo: cuando nuestro vehículo no lo chocamos, cuando nuestras ropas se mantienen buenas, ni se daña nuestro cuerpo, es decir no nos enfermamos. Y si observamos la Escritura, su pueblo tampoco agradecía a Dios. Imagínese que se levantaban todos los días comían, bebían y no aparece que ellos le agradecían al levantarse, ni al acostarse. Neh 9:20 “Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed”. 

Amado amigo y hermano, ¡no notaban que sus cuerpos crecían y también sus ropas! al mismo tiempo, su calzado se mantenía creciendo junto con sus pies y no se gastaba, y su pie no se hinchó durante cuarenta años de peregrinación por el desierto. ¿Le parece a usted normal que le duren sus ropas o calzado mucho tiempo? ¿No es verdad que hay cosas que las regala porque le aburren de tenerlas guardadas? ¡Aleluya! Deut 8:4  “Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años”.

¿Y tú que cosas agradeces, o das por sentado que Dios tiene que darte todos los días que comer? ¿Agradeces a Dios por las cosas que están funcionando bien en su vida? ¿Tienes lo necesario para sostener tu familia y has declarado tu agradecimiento a los cielos? ¿Te has olvidado de dar gracias a Dios por todas esas bendiciones? Neh 9:23 “Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla”

Recuérdate que agradecer por todo lo que viene del corazón de Dios, hará que las promesas se mantengan fluyendo, porque el secreto está en buscar en el lugar correcto. Pregúntate ahora mismo.…

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