Un encuentro con Dios

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Por : Pastor Edgar López Bertrand Jr. / Iglesia Bautista Amigos de Israel

Debo decir que no es lo mismo una profesión publica de fe, que tener un encuentro con Dios en tu vida; la profesión publica de fe ha sido por muchos años el peor engaño que el mismo enemigo ha utilizado, para hacer creer a muchos de nosotros que somos ahora hijos de Dios por haber orado en cierto lugar o tiempo sin haber experimentado ningún cambio después de haber confesado nuestros pecados.

El arrepentimiento se llegó a confundir con el remordimiento, lo cual es un error, uno es producto de un nuevo nacimiento en Jesus, y el otro es producto de el estar pasado un mal momento; el arrepentimiento lo interpretamos como un cambio de direccion total en nuestra vida. O sea literalmente ser trasformado por la fe en una nueva persona, alguien que detesta el mal, huye de las tentaciones, procura hacer la voluntad de Dios en todo momento y esto es su deleite absoluto.

Por muchos años cientos de personas han abandonando las Iglesias siguiendo alguien que les haga sentirse bien, alguien que celebre sus errores y que no se tome el tiempo de corregir sus malos habitos o costumbres; estas son las personas que creyeron que orar es algo mágico, olvidado que junto a al oración debe estar el arrepentimiento de sus pecados y el compromiso de seguir a Jesús a pesar de las limitante que la vida les pueda presentar.

Las personas que realmente se encontraron con Dios, experimentaron un cambio tan drástico que ni sus propias familias les reconocían; muchos fueron tan radicales que abandonaron sus malos hábitos de raíz desde el primer día, pero muchos aun no han comprendido que no se trata de pronunciar, se taran de hacer un compromiso con Dios, el Dios de la Biblia y no de tu imaginacion cristiana. Muchos están siguiendo un Dios hecho a la medida, un Dios que no pide nada a cambio de darles según ellos todo lo material que necesitan.

Moises se encontró con dios y su vida cambio.
Éxodo 3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Llamamiento de Moisés
3  Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.
2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.
4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !!Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

Pablo de encontró con Dios y su vida cambio.
Hechos 9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Conversión de Saulo

9  Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.
3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;
4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.
8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

Zaqueo se encontró con Jesus y su vida cambio.
Lucas 19:1-10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Jesús y Zaqueo
19  Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuánto él también es hijo de Abraham.
10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Amigo o Amiga si crees que has tenido un encuentro con Dios pero todo se quedó en una oración sin fe, en una nula intensión de cambio, tu y yo nos estamos engañando; el poder de Dios es real, el poder de Dios nos impulsa de tal manera que nada mundanal nos es atractivo después de haber experimentado el amor de Dios en nuestras vidas, Dios tiene la capacidad de transformar corazones, familias y destinos. Hoy te invito que aquella oración que hicimos invocando el nombre de Dios sobre nuestras vidas sea activada para que el Espíritu de Dios haga hoy una obra en nuestras vidas.

Un encuentro con Dios, puede cambiar tu vida.

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