El gobierno de la iglesia

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Desde el comienzo de la iglesia, se vio la necesidad de tener un gobierno como Cristo lo había establecido y desarrollar la obra de Dios sujeta a ese gobierno para alcanzar el propósito divino de extender verdaderamente el reino de Dios y no alguna forma humana de religión.

Los apóstoles, llenos del Espíritu Santo, organizaron pronto la iglesia como Jesús les había enseñado. Estaba claro para ellos que la cabeza de la iglesia es Cristo y que sería la continua dirección del Espíritu Santo quien los guiaría siempre a la verdad.

Todavía no había Nuevo Testamento, sólo las palabras de Jesús dirigían el camino que los primeros discípulos tendrían que seguir.

Nadie tomó posición de autoridad en la iglesia apostólica. La pretensión de colocar a Pedro como líder de la primera iglesia, no tiene sustento bíblico. Si bien es cierto que Pedro pronunció el primer sermón el día de Pentecostés, más bien se deduce según el libro de los Hechos, que fue Jacobo el líder de la iglesia de Jerusalén.

El gobierno de la iglesia lo conformó el Concilio de apóstoles y ancianos, según lo relatado en Hechos 15.Nada hay en la Biblia que sugiera que Pedro fuera el primer líder y que tendría que tener sucesores para dirigir la iglesia.

Fueron las epístolas de Pablo, las llamadas cartas pastorales, las que explican con claridad cómo debe gobernarse la iglesia. Primeramente, Pablo escribe a los efesios, que es el Señor quien constituye apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Pero son las cartas a Timoteo, escritas cerca del año 67 las que establecen que la autoridad de la iglesia local es el pastor, obispo o anciano. Pablo deja claro que la unidad de la iglesia es espiritual y establece el amor como vínculo seguro para poder reconocer las Iglesias guiadas por el Espíritu Santo.

Por tanto, no debe haber duda que el pastor de la iglesia local es la autoridad en la congregación y esa autoridad no es extensiva sobre otras Iglesias. No existe autoridad universal en la iglesia, o autoridad regional, el pastor es autoridad sólo sobre las ovejas que pastorea. Ese es el modelo bíblico.

Pero, no siempre las Iglesias han adoptado las instrucciones de la Biblia para gobernarse. A lo largo de los siglos, se llegó a deformar tanto el sistema de gobierno, que se adoptaron sistemas de gobierno centralizados en la autoridad de un hombre y no en la autoridad de Cristo. Otras formas de gobierno aceptaron autoridad imperial sobre la iglesia y otras formas terminaron en tristes alianzas Iglesias estado, que quitaron la presencia de Dios en las congregaciones.

Cuando ocurrió la gran apostasía del siglo cuarto, Constantino, el emperador romano tomó control total de la iglesia sometiendo a los obispos cristianos a sus decisiones políticas, desviando así al cristianismo verdadero de su propósito espiritual.

Cuando la iglesia de Roma tomó protagonismo en el siglo séptimo, colocó a la cabeza al Papa, y comenzó así la dinastía papal que dura hasta hoy, ejerciendo un gobierno terrenal, humano y carnal, alejado completamente del modelo bíblico. Después de la Reforma del siglo 16,las Iglesias protestantes comenzaron a ensayar modelos de gobierno episcopal, presbiteriano y después congregacional .

Es difícil aplicar en las Iglesias modernas el modelo bíblico que siguió la iglesia primitiva. La iglesia está tan dividida, que sólo una reforma verdaderamente espiritual podrá restaurarla a la forma original de gobierno: Cristo, la cabeza gobernando los distintos miembros del cuerpo unidos en amor bajo la dirección del Espíritu Santo.

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