El pensamiento de los Padres de la Iglesia

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Históricamente se conocen como Padres de la Iglesia a los sucesores de los apóstoles que siguieron enseñando la verdad del evangelio que los mismos apóstoles habían enseñado y que era garantía de ser verdadera porque se apegaba con certeza a lo que el Nuevo Testamento revelaba.

Entre los Padres de la Iglesia más antiguos está Policarpo de Esmirna, quien fue discípulo del apóstol Juan y de quien la historia certifica que vivió una vida similar en testimonio a la de los apóstoles. Parece que los Padres de la Iglesia más relevantes no sólo han tenido una enseñanza espiritual correcta sino una vida ejemplar que mostraba obediencia hasta la muerte. Muchos fueron mártires por Cristo como Ignacio de Antioquía, cuya historia como la de Policarpo, registra el martirio cruel, como lo sufrieron muchos discípulos.

Pero, ¿Qué enseñaban estos hombres de Dios? ¿Porqué es importante conocer su legado? Siempre es necesario examinar las enseñanzas de los líderes de cualquier congregación cristiana. No solamente su teología y doctrina sino también qué enseñan con su ejemplo de vida.Ya sabemos que fue el apóstol Pablo el instrumento que Dios usó para definir la correcta teología bíblica apostólica. Sus epístolas están llenas de profundas enseñanzas que no todos tienen capacidad de entender. La doctrina de los apóstoles, la sana doctrina tenía que continuar enseñándose, y sólo hombres verdaderamente constituidos por Dios serían capaces de cumplir esa gran responsabilidad.

El azote mayor para la iglesia, después de la muerte de los apóstoles era la persecución romana y la judaizante. Pero también existía el gnosticismo y el paganismo romano, que desde fuera amenazaban permanentemente a la iglesia. Además, desde dentro de la iglesia se entrometían lobos vestidos de

ovejas, que enseñaban doctrinas heréticas, como Marcion, quien siendo un obispo, llegó a negar la divinidad de Jesús. Y otro azote era la discusión por la autoridad. El asunto de la autoridad fue enfrentado por Clemente de Roma en una epístola a los Corintios, pero sin reclamar para el mismo autoridad de Dios.

Pero no todos los llamados Padres de la iglesia son dignos de total confianza. Recordemos que el único que guía a la iglesia a toda verdad,no es un hombre,sino el Espíritu Santo. Por tanto, todo aquel que reclame anunciar el  evangelio verdadero, tiene que vivir como el Señor dijo,en el Espíritu.

Hombres de mente brillante como Agustín de Hipona, gozan de credibilidad porque mostraron un testimonio de hombres transformados por el poder del evangelio que anuncian. Sin embargo, no quiere decir que sus enseñanzas son intocables o que todo lo que escribieron son verdades absolutas.

La iglesia ha necesitado siempre líderes constituidos por Dios para dar referencia exacta de la verdad. Pablo sabía que después de su partida, la iglesia de Efeso sería invadida por falsos pastores y maestros que no perdonarían al rebaño. Hoy es urgente reconocer que estamos bajo la amenaza del error,como está profetizado. La serpiente se ha introducido en muchas congregaciones y es necesario, como lo fue en la antigüedad, referentes espirituales dignos de confianza por el amor, la verdad y pasión hasta la muerte por Cristo como lo hicieron los Padres Apostólicos de la Iglesia.

Oremos que seamos nosotros esos hombres que no dudarán entregar su propia vida por amor a la verdad, por amor a Cristo.

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