¿Somos insustituibles?

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1 Rey 19:16 “A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel;  y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar”.

¿Sigues pensando que el día que tú faltes en tu trabajo, la empresa cerraría porque sin ti se termina todo? Al mirar mi entorno descubro que hay muchas personas que piensan que, si llegan a faltar, Dios no tiene ningún plan. En realidad, eso mismo pasó con Elías el profeta. Suena ridículo, pero así también pensamos muchos en algún momento de nuestra vida, que somos extremadamente necesarios, y pronto descubrimos que Dios ya tiene sustitutos. ¿Te sientes insustituible? 1 Rey 19:18 “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal,  y cuyas bocas no lo besaron”.

Es indiscutible el trabajo excepcional del profeta Elías, diría desafiante, porque el hecho de enfrentarse a los profetas de Baal para defender su posición como profeta por encima de los demás y “probar” que su Dios era más poderoso, daba lugar a suponer que él confiaba en Dios y hacía cosas para demostrar que estaba con él, pero ¿Cuál era la voluntad de Dios?, ¿Acaso Dios no se podía negar? O ¿Es que Elías tenía a Dios para que le cumpliera sus caprichos y deseos? Quizá se sentía insustituible.

Podemos agregar que hizo con la ayuda de Dios milagros sobrenaturales; como el pedir que bajara fuego del cielo y que consumiera el holocausto que tenía como punto de prueba de “poder de dioses” y que sería la clave para que reaccionara Israel. Con esta demostración quedaba claro que Elías era un hombre aparentemente “insustituible”, diría con una autoridad pocas veces vista en un hombre de Dios, él provocó con su actitud, que Dios le presentara el plan que ya estaba elaborado, donde entraría en acción su sucesor y siete mil más. Esto nos ilustra como para reafirmar que cuando nosotros creemos que no hay nadie más como nosotros Él ya tiene el sustituto. 1 Rey 18:38 “Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja”. 

Qué extraño que en el momento preciso en que Elías se queja de ser el “insustituible” le presenta al sustituto y le manda que lo unja en su lugar. ¿Será por esa razón que grandes hombres de Dios, que un día fueron usados y se sintieron “insustituibles” ahora mismo estén sin hacer nada en su obra?

Amados amigos y hermanos, el apóstol Pablo les recuerda el mismo ejemplo a los líderes de la iglesia de Roma, que pensaban que si el faltaba todo terminaría. Dios que conoce y controla todo, les responde que no se equivoquen, que ciertamente, había hecho un buen trabajo, pero eso era lo que esperaba de él, que se sintiera satisfecho de haberlo involucrado y que había, no uno más, ni siquiera mil, sino siete mil que eran adoradores, que no han doblado sus rodillas ante ningún dios. Rom 11:4 “Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.” 

Recuerda hermano (a) es un verdadero privilegio que Dios nos involucre en sus planes y poder servirle, que equivocados estamos al creer que, si nosotros faltamos, ya a Dios se le fue su líder “estrella”, o su mujer “maravilla”, el insustituible, el que se las sabe de todas, todas, que seguramente será una enorme pérdida cuando nosotros faltemos.

Cuando sientas que el éxito ministerial te favorece, y te creas el insustituible; cuídate de no olvidarte, que es un privilegio que tenemos todos por pura misericordia. Quizá hasta pensemos que no hay otro como nosotros, por supuesto que no hay uno, sino, muchos haciendo cola, mejores que nosotros.

Cuidemos nuestros trabajos donde laboramos y nuestro ministerio que por gracia recibimos, porque no…

SOMOS INSUSTITUIBLES

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