Venciendo enemigos espirituales

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Josué 10:24 “Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos”. 

Cuando hay debilidades en nuestra carne que afectan la vida espiritual de cada cristiano, no siempre es bueno enfrentarlas por partes, sino lo contrario, enfrentar todas esas debilidades, de una sola vez, especialmente cuando las tenemos bien identificadas. Esta es la “figura” que nos presenta Josué cuando Dios le dio la oportunidad de acabar con todos sus enemigos de una sola vez. Josué 10:3 “Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo” 

Gabaón era la meta por lograr, es decir el enemigo a vencer, pero se alió con los enemigos de Israel y ahora se juntan los cinco reyes de una vez. Dios había planeado entregar en grupo a sus enemigos para vencerlos conquistando todo y rápido. Dios muchas veces nos da oportunidad de limpiar nuestra vida totalmente y no lo hacemos porque tratamos al pecado con indiferencia y decidimos hacerlo “poco a poco”. Santiago 1:21 “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”

Josué tenía un desafío y era terminar de una vez con aquellos enemigos que lo tenían asediado y le correspondía vencer al primer enemigo y este era Adonisedec que significa: “Señor de la justicia”. Esto es una alerta para nosotros y darnos cuenta de que al igual que a Josué, de manera muy sutil nos puede invadir la auto justicia que nos hace aparentar superioridad sobre el resto que nos rodea. La auto justicia es un principado de religiosidad al ver pecados en otros y señalarlos, además descalificamos a las personas que según nosotros no están a nuestra altura espiritual. Lc 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”.

El siguiente enemigo para destruir por Josué era el rey Hoham que significa; “incierto, no cierto, o no verdadero, inconstante, no seguro, no fijo”. Todas estas características son aquellas que resumió en una sola palabra el apóstol Pablo y lo llamó el hombre de doble ánimo. Este espíritu de incertidumbre actúa en contra de nuestra vida para evitar que recibamos bendición de Dios y lo sigamos. Stgo 1:7 “No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”. 8“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

Dios no les da bendición a las personas inconstantes, que no son seguros en sus pensamientos y por supuesto porque sus resultados son inciertos en todo. No pensemos que Dios nos va a confiar algo grande, si ni siquiera somos fieles en lo pequeño. ¿Cuántas cosas hemos empezado que no terminamos?, ¿Cuántas cosas hemos prometido y quedaron inconclusas?

Amados amigos y hermanos, creo que Dios nos da oportunidad de analizar nuestra vida y si somos sinceros veremos que siempre hay “pequeños detalles”, es decir pecados que nunca “terminamos con ellos”, nos volvemos benevolentes y solo acabamos con aquellos que consideramos “grandes”.

Recuerda, hoy es un buen día para terminar…
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