Estar con Él o hacer para Él

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Lucas 10:40 “Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas;
pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”

Muy bien. Acepto que usted ha sido uno de los siervos del Señor que màs ocupado ha pasado en su obra. Lo felicito. Sale temprano de su casa, lleva su maletín cargado de bosquejos, tratados y un sin fin de literaturas para predicar su mensaje que con tanto interés ha preparado para su congregación.

También ha llevado el programa para que sus fieles salgan del templo y vayan a ganar almas a algún lugar de la ciudad para llevarlos a la salvación. Que se abran nuevas células de estudio. Que presenten su listado de nuevos bautizados. Perfecto.

Entre sus cosas, lleva una lista de prioridades para la semana en que deben salir y visitar hogares, hospitales, càrceles y bajo los puentes para llevar un poco de consuelo a aquellos que no lo tienen. Excelente.

Además se ha comunicado con sus ayudantes para que mantengan preparado el sonido, las luces y las càmaras para cuando usted llegue a la iglesia y todo esté listo para que todos escuchen y vean con claridad el mensaje que lleva bajo el brazo. Muy encomiable.

Su ropa limpia y bien planchada. Sus zapatos brillantes y bien lustrados. Sus dientes blancos y sonrisa perfecta. Porque hay que presentarse como debe ser ante los fieles.

Todo iba bien. Había que hacer mucho en la “obra” de Dios porque el tiempo apremia y los tiempos son malos. No hay que perderlo. Cada segundo un alma se va al infierno y hay que trabajar “duro” para arrebatarlos y enviarlos al cielo. Y usted siente que ese es su llamado y no puede dejar para mañana lo que tiene que hacer hoy. Es por eso que tiene cultos toda la semana y el domingo hay que hacer por lo menos seis para lograr la meta que se ha propuesto de llenar el cielo de salvos. Lo admiro querido consiervo. Lo admiro.

Solo que…

Dios mandò el Coronavirus.

Y ahora, mi querido imitador de Marta -la cocinera-, no hay sonido que arreglar, ni cámaras ni sillas donde sentarse, ni bosquejos que predicar, ni cultos, ni células, ni bautismos ni nada que se refiera al templo. Ahora usted se siente inútil porque no está haciendo nada para la obra de Dios. ¿O era la suya? Ahora que nos han mandado a estar en casa, con nuestra familia, con nuestras verdaderas ovejas y nuestro verdadero rebaño, no sabemos qué hacer.

Muchos de este tipo creo que se están sintiendo inútiles porque no están haciendo nada para el Reino de Dios. A propósito: ¿como se lee la Biblia? Pero para eso Lucas nos contó la historia de dos hermanas. Una, como el pastor orquesta, se dedica a hacer cosas para Jesus. La otra hermana prefiere escucharlo. Y eso es lo que admira Jesus: Que prefieran oírlo hablar, que lo quieran escuchar y que deseen estar con Èl.

Que se sienten a sus pies, se olviden de la cocina y de todo lo demás para dedicarle a Èl el tiempo que ha estado esperando para hablarnos, para revelarnos sus misterios y pasar un buen tiempo a su lado. Que dejemos de lado el afán de servirlo para que Èl nos sirva a nosotros el manjar de su Palabra. Para que la ambrosía de su Presencia nos llene el corazón de nuevas experiencias. Para que soñemos con Èl, para que vivamos con Èl y permitir que Èl se ocupe de darnos lo que tanto tiempo hemos dejado de recibir por estar “tan” ocupados en hacer cosas para Èl. Porque para eso nos envío a nuestras casas. Curioso, ¿verdad?

SOLI DEO GLORIA

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